jueves, 28 de julio de 2016

Mariposas


   Hoy Buenos Aires se ha despertado rara, sospecha que alguien a quien quiere mucho se apaga en algún sitio. El firmamento azul muestra sus más radiantes vestimentas en este verano que calcina, un febrero candente como pocos, y de repente el cielo se ha oscurecido en pleno día.
   La bóveda celeste se ha cubierto de una nube de manchas, de matices inexplicables que prácticamente la tapan, como una sábana con mil palpitaciones. No son pájaros que perturban el aire con sus alas, son elementos más pequeños, ágiles, coloridos, tan cercanos entre sí, que ocultan la luz del sol simulando un atardecer prematuro, sobre los muros encalados del Cabildo.
   La gente alza la mirada, extasiada con el espectáculo, preguntándose qué son esas figuritas alegres que se agitan en lo alto. Las palomas, en silencio, se comienzan a acumular en todas las cornisas de los edificios, y desaparecen del centro de la Plaza de Mayo. Presienten que algo mágico va a suceder.

   Esta ciudad es una dama bella de la que todos corremos el riesgo de enamorarnos. A ella le gusta que todos la deseemos, nos abre los brazos y nos recibe extendida, refrescando su cuerpo en las aguas de este río ancho, que le recorre la cadera. De día ella ofrece las sombras de sus árboles en esta estación tórrida, de noche ofrece sus calles a los amantes que se quieran emborrachar en sus encantos.
   A los que hemos nacido aquí, ella nos ha honrado con el título nobiliario de porteños, pero no es imprescindible tener este lugar por cuna natal para serlo. A los viajeros que llegan de todas partes del planeta, esta mujer, les impone una sola condición, que queden embelesados por su gallardía; si es así, si quedan fascinados por sus hechizos para siempre, ella les concederá el mérito y el título.
   Este escritor ha nacido lejos de aquí, pero es hijo natural, sus textos están escritos en el idioma que hablamos en esta tierra. Y se está extinguiendo por desgracia este domingo entre las frías paredes de un hospital al otro lado del océano. La tristeza, la melancolía, han sido sus últimas camaradas desde que falleció su esposa. Irá a dormir su sueño eterno junto a ella para siempre, al lado de su sepultura.
   Pero ha tenido un fugaz deseo, antes de que se marchite el último trozo de su memoria. Como en sus cuentos fantásticos, espera que haya un baile en el cielo de Buenos Aires, será su despedida de amor de esta dulce ciudad, ella lo recibirá con agrado, borrará los amargos desencuentros.

   Hay millones de mariposas “cuatro ojos” esta mañana que se están alimentando en los suburbios, esperando entre bambalinas, antes de comenzar el espectáculo. Todas están por los campos, se ríen, algunas van a las flores amarillas de los cardos abrepuños, a los codiciados capullos rubios de la Marcela, a las bocas carnosas de las espigas de los Conejitos rojos, ebrias de beber el néctar en estos campos que estallan de flores de colores bajo el sol ardiente.
   La reina que las guía es la más hermosa, con sus alas desplegadas es tan espléndida como los ángeles. Vista por detrás, muestra franjas naranjas en los contornos. En el centro de su espalda luce una gran mancha azul topacio. Ostenta esos misteriosos redondeles negros con pupilas púrpura, rodeados por anillos claros, repartidos, simétricos. Cuando está quieta, se despliega orientándose a la claridad para que sus colores deslumbren más, como la cola de un pavo real, orgullosa, casi soberbia, alardea su hermosura al aire.
   La soberana da la orden, todas abandonan sus pétalos y se elevan hacia lo alto. El ejército de amazonas alza el vuelo hacia la ciudad. Están exultantes después de tanta espera, saben que llegó la hora de entregar el mensaje. Se agitan excitadas, y se lanzan sobre los edificios.
   Ni bien llegan, comienzan su danza circular a baja altura, bailan desplazándose, agrupándose, y son tantas que el cielo se oscurece. Muestran la coreografía maravillosa de su baile. Celebran con gracia este día de ceremonia. En su giro elegante acarician las agujas de los edificios. Vienen a dar la triste noticia, sin trompetas, en penumbras. El ballet, en este día especial, cumple con el pedido del que está muriendo.
   En este momento, por un milagro el tiempo se detiene, las agujas de los relojes dejan de girar, la gente ha quedado quieta, como congelada, también las mariposas, como pintadas en el techo cóncavo de una basílica gigante.
   En el mundo se suspende la vida. Dialogan el escritor y la hermosa Buenos Aires, un breve instante dura esta despedida, hay explicaciones, pero ella es mujer y lo comprende. Los dos guardan las palabras en secreto, nadie sabrá que se dijeron, ella conservará el misterio, sabe cómo hacerlo. Él lo llevará consigo hacia el otro cielo, con su cuerpo inerte la memoria será una carga liviana.  La grieta del tiempo que se ha abierto alberga una breve conversación y se convierte en un cofre inviolable.
   Y ahora, como una falla geográfica que se cierra, en un cataclismo temporal silencioso, se oculta para siempre el pliegue, un sobre con una carta dentro que nadie podrá leer.
   Entonces se pone en marcha el mundo nuevamente. El movimiento continúa como si no se hubiese detenido, la gente revive, la nube de mariposas aletea, vuelven los sonidos a la Plaza.
   Es entonces cuando la emperadora lanza la segunda orden, todas atentas la escuchan, y batiendo alas se desplazan a gran altura, con su vuelo rápido y vigoroso, con pausas de amplios planeos, ávidas por salir de la escena. Ha sido la danza más hermosa de la liturgia que ha sorprendido a esta ciudad. Ahora continuarán su camino más relajadas, sobre la piel del río, rumbo al norte.

   El escritor está cerrando por última vez sus párpados en otras latitudes. Un gran porteño se está yendo en este 12 de febrero de 1984, un árbol gigante se está derrumbando, extrañaremos la mano fraternal de ese hombre alto, pero no estaremos tristes porque nos ha dejado sus palabras, su prosa, sus poemas. Alguien inventa un diálogo entre él y su querida Buenos Aires.
   —El año pasado te vine a ver ¿te acordás? —le dice él.
   —Sí, te vi triste —le dice ella.
   —Hoy me vine a despedir, te traje mariposas.
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21 comentarios:

  1. Me has dejado sin palabras Ariel. Emocionado me hallo ante este homenaje tan maravilloso. No conocía la historia real de la muerte de Cortázar, cosa que me alegra, pues conocerla de tu pluma ha sido todo un regalo. Te había seguido algo en TR y sabes que me parecías un muy buen escritor, pero esto es más grande, esto es de genio.
    Desde los primeros párrafos en los que describes Buenos Aires con una ternura y unas metáforas sencillamente sobrecogedoras. Luego como nos cuentas hasta el más mínimo detalle de las mariposas, haciendolas visibles, casi palpables. Mira que yo tengo fobia a los bichos, y aún así me has sublimado con estas cuatro ojos que pintan el cielo argentino.
    Y que decir del final, perfecto. Demuestras una confianza absoluta en que lo que estás escribiendo tiene calado, fuerza. Como juegas con el metalenguaje es dificilísimo y aún así sales victorioso sin despeinarte. Esa conversación que no oímos (me enamora lo sutil, lo velado) y luego inventas es de poner los vellos de punta, de compungir por emotivo y casi te diría hasta épico.

    No sé si es que me has pillado en el día sensible, pero decirte que este texto me ha gustado demasiado. Los que me conocen saben que me gusta dar un contrapunto de crítica, señalar algún elemento que me haya gustado menos. Hoy con tu relato no he podido, pues lo veo perfecto tal y como está. Yo no soy un gran lector como la mayoría de los que te visitará (es mi defecto, no conozco a Cortázar, ni a Borges, ni a tantos otros), pero quiero creer que tu homenajeado se sentiría increíblemente orgulloso.
    Y Enhorabuena por este maravilloso inicio del Blog. Me quito el sombrero.

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    1. Te comento Ariel aún en el estado de máxima sensibilidad al que me ha sometido tu espectacular homenaje a Cortázar, ¡qué magníficamente has sabido enlazar la invasión – visita de las mariposas a Buenos Aires mientras el escritor agonizaba en París!...y sin estridencias, sin opulencias, sin falsas retóricas, sin lucimientos vacíos, sin aspavientos…leo y no solo siento, tiemblo de belleza al leerte.
      Ariel, no son halagos lo que te digo, es admiración máxima por tu forma de escribir, por favor, créeme, es un honor que te encuentres entre nosotros. Leo y siento, leo y aprendo ¡Maestro!

      Isabel.

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    2. Alejandro, es reconfortante recibir de ti tantos elogios sobre el texto, y se que eres sincero porque en TR he visto que al momento de comentar dices lo que sientes y si tienes que puntualizar algo lo haces.
      Dices tantas cosas lindas aquí y tan bien argumentadas que se me hace difícil no creérmelas. Estoy muy agradecido. Lo más importante para mí es que haya llegado a la fibra de tu sensibilidad, atributo que se nota a primera vista en los relatos que de ti he leído.
      Estaré pasando por tu sitio para disfrutar de tus escritos.
      Un gran abrazo!!

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    3. Isabel, es tan hermoso lo que me dices que me dejas sin palabras. Y como podría ser de otra manera si conmover es siempre mi máximo anhelo cuando escribo algo.
      Pero no me cabe ninguna duda que es necesario que el que lee, alguien con tanta sensibilidad como tu, ponga en juego todas las emociones que guarda en su interior. Ese leer y sentir que mencionas es algo que llevas dentro. Algo que vuelcas a su vez en tus textos, lo que te convierte en la enorme escritora que eres.
      Es un placer recibir de ti este bellísimo comentario, gracias por regalármelo.
      Ariel

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    4. Gracias a tí Ariel, por escribir como escribes. Ya ves que los tres hemos coincidido en la apreciación de tu magnífica Mariposas. Yo también he tenido la suerte de leer casi todo de Cortazar, y desde jovencita, fue lo que me decidió a escribir "cuentos" un género algo devaluado hasta Julio Cortázar. Recordé que tengo un cuento en el que meto un frase de Cortázar de sus "Ménades". Lo pondré en el blog.

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  2. Has sabido dar vida a la ciudad de Buenos Aires, y lo más importante es que el lector la siente, se adentra pos sus calles y respira el aroma que emana desde el Río de la Plata, y consigues hacerlos bailar, ciudad y lector, con ese enjambre de mariposas.
    Confieso que de Cortázar no he leído más que algún relato corto que he encontrado por internet, sus famosas historias de Famas y Cronopios y algún cuento metidos ya en la prosa poética en la que era un maestro. Visto tu homenaje supongo que eres gran admirador de él, Don Julio puede estar orgulloso.
    Esas tres frases del diálogo final, cortas pero cargadas de sentimiento, son un excelente cierre del relato. Poco más que añadir, pues los compañeros Alejandro e Isabel ya lo han dicho todo. Enhorabuena.
    Un abrazo Ariel.

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    1. Efectivamente, soy un gran admirador de Cortázar, he leído toda su obra, me ha deslumbrado por muchos motivos que sería extenso enumerar, pero hay uno en que me detendría y es que es el primer escritor argentino que ha narrado en "porteño", el uso de ciertas formas de decir que tenemos por aquí y la utilización del "voceo" en la segunda persona del singular tal como nosotros lo hacemos verbalmente, algo que algunos de nuestros académicos no veían con agrado.
      Jorge, todo lo que dices es muy emotivo, pero sobre todo el primer párrafo, porque este es mi lugar en el mundo, el sitio en que he nacido y al que amo profundamente.
      Te mando un gran abrazo.

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  3. Hola Ariel: Acabo de descubrir tu blog y ya no me lo pierdo, que ya sabes que soy una admiradora tuya. Es un privilegio empezar con este relato tan maravilloso que contiene todos los elementos característicos de tu prosa elegante: bellas descripciones, imágenes muy logradas, una buena historia que encandila y una sensibilidad exquisita. Enhorabuena y un abrazo muy grande

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    1. Hola Ana!!
      Es un placer enorme haber encontrado esta mañana tu comentario aquí. Te agradezco lo que dices acerca del relato, es muy bonito. Tu sabes que también soy un gran admirador tuyo, tus textos son fascinantes y me llegan al corazón.
      Es la primera vez que tengo un blog. Me pone muy feliz porque me da la posibilidad de estar en contacto, por ejemplo, con una espléndida persona y gran escritora como eres tu, que está muy lejos, al otro lado del océano. Pienso que este será un modo más confortable de decir lo que siento acerca de lo que tanto nos gusta, esto tan misterioso que es escribir, tan mágico a veces.
      Como ves, recién estoy acomodando las cosas por aquí, no imaginé que me llevara tanto tiempo. De todas maneras lo estoy haciendo con gusto aunque tal vez con un poco de prisa y sabiendo con alguna pena que me demoraré en las lecturas. Espero que no me tarde mucho para llegar hasta tu sitio y disfrutar de la lectura de tus hermosos textos, lo cual haré con enorme agrado. He pasado a dar un vistazo por la puerta de tu página y estoy ansioso por dejarte un comentario por allí.
      Te mando un enorme abrazo y muchas gracias por tu "enhorabuena".

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  4. Hola, Ariel. Gracias a tus maravillosas descripciones veo Buenos Aires. Tengo que ir allí algún día. Este homenaje a Cortázar emociona, como todos los tuyos. No te imaginas cómo envidio y admiro tu capacidad de expresar sentimientos y emocionar al que te lee. Supongo que el truco está en tu interior, en tu sensibilidad.

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    1. Marimoñas
      ¡Que enorme placer me da que hayas venido por aquí! Todavía no lo puedo creer.
      Es todo muy lindo lo que dices de este humilde homenaje a Julio Cortázar, escritor que tanto admiro. Creo que el truco sale si la persona que lee tiene el manojo de emociones necesario para colocar en el texto lo que a mi me ha faltado poner, o que tenga aún más emociones para agregarle. Y en este caso ha salido.
      Quisieras que te sientas cómoda para escribir todo lo que quieras aquí, todo será bienvenido y me pondrá contento. No sabes como he extrañado no poder leer ningún relato tuyo en este último tiempo.
      He pasado por el blog de Isabel y he visto con gran sorpresa y con enorme alegría que has publicado tu libro, he visto la imagen de la tapa. Te mando mis FELICITACIONES y mis deseos de que tengas en esta publicación todo el éxito del mundo, siempre te he dicho que eres una enorme escritora, no creo equivocarme, tienes un futuro inmenso por delante. Me pone muy, muy, muy contento que lo hayas logrado.
      Te mando un gran abrazo y una feliz bienvenida.

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  5. Por cierto, debo ser muy torpe, pero no encuentro la manera de seguirte en el blog. Me gustaría hacerlo. Si puedes decirme cómo, te lo agradecería. Un abrazo.

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    1. Seguramente no más que yo Marimoñas, que he estado, y estoy a los tropezones con esto del blog. Mira, a mi me encantaría, me pondría feliz que pudieras ser una seguidora. Me he esforzado y he agregado en la parte izquierda un "gadget" (parece que así le dicen) de los "Seguidores" que tiene este sitio, con un botón azul que dice "seguir". Prueba, por favor, con este a ver si sale, si no resulta me dices y trato de solucionarlo. Si sale serías la primera seguidora ¡doble placer!
      Un abrazo.

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  6. Ya había leído este maravilloso relato en T.R.. La verdad es que ya prácticamente no entro ni comento nada allí, por eso es un placer encontrar una página tuya y poder disfrutar de tus historias. Yo, como Alejandro, tampoco conocía la historia de Cortázar, pero me ha parecido un magnífico homenaje. Desde luego, haces que nos enamoremos de Buenos Aires, es un relato de una belleza extraordinaria, no quiero parecer exagerado, es lo que realmente me has hecho sentir. Un abrazo.

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  7. Muchas gracias por tu comentario y por haberte puesto como seguidor, José, es un placer para mí. Eres uno de los escritores que he aprendido a admirar en TR. Es muy lindo todo lo que me dices. Recién estoy comenzando con el blog, es una gran alegría poder estar en contacto contigo a través de este medio. Y espero a la brevedad visitar el tuyo para poder disfrutar de tus escritos. Te mando un gran abrazo.

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  8. Ariel:
    Luego de leer "Mariposas", me viene a la mente, una imagen que alguna vez pude apreciar en la Fuente de las Nereidas.

    El agua que caía caprichosa, a borbotones, parecía entrelazarse en un juego, rigurosamente planeado.

    Así me resultó el fino hilado de las palabras, delicadamente tejidas unas con otras, sin abusos y en un fácil fluir. Si parece realmente la fuente.

    Un abrazo, y seguiré disfrutando de tan exquisita lectura.

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    1. Hola Florencio!
      Siento un enorme placer por tres cosas: primero porque tenerte aquí hace más sólida, más cercana aún la amistad que nos une, sabés el enorme afecto que te tengo; segundo por el enorme gusto que me da que te hayas puesto como seguidor del blog, tercero por las cosas tan lindas que me ponés en el comentario, más aún viniendo de una persona que como vos sabe cultivar el arte.
      Voy a subir los relatos de a poco, con paciencia y con tiempo. Bienvenido a este lugar en donde te podés sentir tan cómodo como en tu casa.
      Te mando un enorme abrazo!!

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  9. Hola Ariel. Acabo de leer este relato que acabas de rescatar y que ya publicaste. Yo no lo había hecho porque te conozco hace poquito, pero aparte de comentar que es una pequeña obra de arte (pequeña por extensión) y leyendo los comentarios que te hicieron en su momento, no sé que más decir. Me siento "pequeña" para expresar los sentimientos que me provocan tu escritura. Desde la descripción que haces de Buenos Aires, que no conozco, hasta el baile de esos bellos animales que son las mariposas. Y como no, ese final, ese homenaje perfecto a Cortázar. Se nota que le admiras mucho.
    ¡Gracias por regalarnos tu maravillosa escritura! Un enorme abrazo.

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    1. ¡Hola Ziortza! Muchas gracias por tus bonitas palabras, es un placer que te hayas pasado por aquí. Una de las cosas que más valoro del blog son, precisamente, los comentarios que me dejan los escritores y escritoras, que como tú, se interesan en lo que escribo, y además se sensibilizan con ellas. Es verdad, como tu dices, Cortázar es uno de mis escritores preferidos y, tal vez, me hayan influenciado tanto sus cuentos, que suelo tener la tendencia a introducir la fantasía en ellos, y disfruto mucho en hacerlo. Es muy reconfortante para mí recibir todos los elogios que me has puesto. Quiero que sepas que yo también disfruto de la lectura de tus textos, en tu narrativa encuentro una forma particular de contar que me interesa mucho. Un enorme abrazo para ti.
      Ariel

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  10. Ay querido
    me encanta como le cantas a lo que escribes mientras
    el firmamento del cielo
    de nuestra tierra nos mira.......Te cuento un secreto
    No se tu edad
    no sé como lucis
    no se si sos soltero
    viudo
    divorciado
    casado
    o en pareja
    pero sé que me encantan tus letras
    que se meten dentro de mi alma bailarina
    para sacar pasos de tango al bolero de sentimientos que escribís mientras la vida te sigue silvando....
    Dale pone una foto muchacho para iluminar con tu sonrisa lo que no podemos ver hoy
    mil besos precioso !!!!!!!

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    1. ¡Ay! Mucha, sos increíble. Te voy a decepcionar: casado, en pareja, enamorado de mi mujer, dos hijas, una nieta. No pongo foto para que no dañe la pantalla. Gracias por los piropos que le ponés a mi relato. Te mando el mío: a mí también me gusta mucho lo que escribís, trasmitís ganas de vivir, vitalidad, la pasión de una mujer en plenitud.
      Te sigo leyendo amiga.
      Ariel

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