jueves, 3 de noviembre de 2016

Ellas bailan

   Tilo ha recibido el amor de su madre hasta que empezó a ir al colegio primario, luego ella se ha ido de su casa. A partir de ese momento sufre el peso de la soledad. Para llenar ese vacío enorme que lo ahueca por dentro busca alguna forma de cariño en las mujeres, y el camino que a su corta edad usa, a fin de lograrlo, es soñar. Ahora va detrás de una de esas ilusiones.
   Este chico de doce años, ya ha vendido todos sus ramitos de violetas a las parejas que van a los bares del bajo, entre San Telmo y Retiro. Entonces baja por las callecitas, desde Plaza de Mayo, va a paso lento hacia el río y se acoda en la balaustrada de la Costanera, más allá del Puerto, ha tardado en llegar hasta aquí. Viene a ver bailar a las jóvenes sobre las aguas en esta noche de verano, como lo hace siempre que sabe que va a suceder, y está seguro que va a ser así porque Gabriel lo ha estado diciendo por los bodegones, y el muchacho sabe que, si hay alguien que conoce las cosas mágicas de esta ciudad, es él.
   Las damas de Buenos Aires que ahora están durmiendo en sus alcobas, en esta medianoche estival, por un embrujo todavía inexplicable, sueltan sus almas, las dejan libres. Es un acto fantástico que se da en ciertas ocasiones, y estos espíritus se desprenden de sus cuerpos, se elevan por las ventanas y vienen a reunirse acá, bajo este cielo sin luna, a danzar en el medio del río. Se las puede divisar desde la orilla, generalmente llegan vestidas de blanco a rescatar el tenue brillo de las estrellas, para que se refleje en sus polleras y logren este esplendor candoroso de vapor mortecino. 
   Solo algunos las pueden ver: los trasnochados doloridos que guardan la astilla de alguna pena de amor clavada en lo hondo, o los que no pueden conciliar el sueño por alguna ausencia de cariño que los sume en la desesperación, o los que están atacados de soledad, perdidos en los confines de esos precipicios, buscando el vértigo, como ese chico flaco que es una sombra que espera la magia al borde del agua, acodado en el balaustre.
   Ellas mandan a sus almas aquí inconscientemente, para liberar los dolores del día, los llantos que no pudieron derramar, pero también los enamoramientos nuevos que festejan enloquecidas. Por eso en esta fiesta vuelcan todos sus sentimientos, ríen y lloran la tragedia y la risa de sus existencias cotidianas, es una forma de conjurar sus dolores. Traen sus corazones rojos en las palmas de sus manos. Ríen y expanden sus cabelleras cuando giran danzando. Es un espectáculo hermoso.
   El ritmo lo ponen las almas mulatas de las uruguayas desveladas, las que moran y medran en la otra costa, que no se ven porque están escondidas un poco más allá, un poco por detrás y por debajo de la línea del horizonte, del otro lado del río. Ellas acompañan la danza golpeando sus manos agitadas en las tinieblas, elevando al aire el sonido de sus tambores desde las sombras de la otra orilla. Ellas, las de acá ponen la gracia, ellas, la de allá regalan la música, la sinfonía que gobierna sus desatinos, liberando también las cenizas de sus días, las amarguras y las felicidades. 
   Tilo las mira callado, hilando las hebras de sus sueños tristes, no sabe aún si estas imágenes nocturnas que viene a buscar, y que está seguro que se presentan ante sus ojos, son ciertas o son fantasmas de sus pensamientos, fantasías de su alma huérfana navegando a la deriva en el mar de su imaginación. El pequeño se hace esas preguntas, todavía no tiene las respuestas, pero tan grande es la ilusión que tiene que se inclina por la certeza. Porque tiene el anhelo, está convencido de que esas mujeres también danzarán para él, que será un acto de amor hacia él, que le van a aliviar la tremenda tragedia que padece: la soledad.
   Ellas bailan, las ha visto alguna otra noche. Danzan como locas sobre los espejos líquidos, formando remansos en la corriente que se desvanece tanteando serena la salida al mar. Se levantan las polleras y sacuden sus largos cabellos, están felices, se ríen con todo el rostro, con sus ojos, con sus bocas.
   Las ve como mojan sus pies en las olas de la orilla, como corre el agua clara entre sus dedos pequeños. Las ve reírse con sus bocas abiertas y los labios pintados de carmines.
   Tilo las observa, sonriendo, con su rostro de niño y su mirada oscura. Las mira como si fuesen aves del paraíso. Las desea con el embeleso del amor que le pide su corazón, ese hueco que tiene casi vacío por la ausencia de su madre, ese carozo de desamparo que dentro de su pecho late, que ya está maduro, más que el de una criatura, pero demasiado tierno todavía para ser el de un hombre. A medio camino entre la ternura materna y la pasión de mujer. 
   Ellas presienten, perciben la melancolía de todos estos hombres callados y taciturnos, estas pocas figuras espectrales que caminan ahora por la Costanera, desorientados, sin saber dónde recuperar las caricias femeninas que han perdido. Entonces, ellas se dan vuelta, giran, alzan sus brazos blancos y agitan sus pechos, si las miran, por ventura, esos pobres hombres tristes, estas amazonas colocarán algo de alegría en sus pesares.
   Quieren seducirlos, pero esquivan las miradas masculinas lascivas, no sea que despierten deseos procaces porque no han venido a eso, son sirenas calladas que les tienden sus manos generosas en gestos a la distancia para despejar las nostalgias. Giran y giran con sus polleras sueltas. Sus pies descalzos palpan la piel marrón del río. Miran con sus ojos enormes las luces de los bares, las ventanas iluminadas, pueden ser a veces ninfas, nereidas, ondinas, musas, seres inescrutables que aparecen con el fin de equilibrar los desencantos.
   Y, ¿quién es?, el Gran Hacedor, el Gran Hechicero, que ha preparado este encantamiento para algunas y determinadas ocasiones. Y, ¿quién decide?, en qué momento ponerlo en marcha. Y, ¿a quién le comunica?, en qué momento se producirá la magia. Y, ¿qué recompensa busca?, por aliviar la soledad de los corazones tristes. La misteriosa Buenos Aires tiene las respuestas a todas estas preguntas, pero, como es mujer, su secreto nunca será develado a los mortales que la habitan.
   Ellas bailan toda la noche, pero escapan a la madrugada, nunca se dejan tocar por los dedos de la claridad del amanecer, le temen a la luz del día. Tienen que volver a sus dormitorios, a ocupar los cuerpos de las mujeres de Buenos Aires antes que los sueños se les terminen, pues ellas deben despertar completas, porque si las almas no llegan a tiempo se romperá el sortilegio que las acompaña todos los veranos. 
   Ya han transcurrido las horas, las bailarinas han estado girando toda la noche brindando este espectáculo deslumbrante en la calidez nocturna, desplegando su danza conmovedora. Están rendidas porque lo han dado todo para disminuir la pesadumbre de los solitarios, una línea de rímel color crema pálido se dibuja a lo lejos como anunciando la pronta aparición del día.
   Tilo sabe que la danza ha llegado a su fin, ya las figuras de los espíritus recortadas contra el cielo se esfuman y como un viento, como una brisa suave, emprenden el regreso. Él ha estado aquí todo el tiempo observándolas y ha recibido una dosis de amor, a eso ha venido, y se va a ir con la ilusión en el pecho de que está menos solo que antes.
   Ahora gira su cabeza para ver como las últimas danzarinas evanescentes se pierden, se diluyen, entre los edificios y ha visto a lo lejos, cruzando la avenida, una sombra furtiva de cabellos desgreñados, con impermeable, que con paso rápido se aleja de este lugar. Conoce de sobra ese modo de huir, ese comportamiento esquivo, esa conducta furtiva, es el loco Gabriel. Se queda un rato mirándolo hasta que se hace una sombra chiquita, hasta que lo pierde de vista. Tilo todavía tiene húmedos los ojos negros de la emoción, incrustados en esa cara flaca que, ahora, en el silencio de la noche, con los últimos pasos que logra ver de la silueta que se pierde, arruga la comisura de sus labios intentando una sonrisa.
   Entonces yergue su cuerpo flaco, se coloca al hombro su mochila y, pensativo, abandona la balaustrada para desandar la Costanera, atravesar el Puerto y perderse por las callecitas caminando rumbo a la Villa con las manos en sus bolsillos y la cabeza gacha. La fiesta ha terminado, ya es menos pesada su condena, se va con la ilusión de que lo que ha sucedido es cierto, siente más cerca el amor que le falta, ha disminuido el lastre y es menos doloroso el yugo pertinaz de su soledad.

Safe Creative #1611039746792

30 comentarios:

  1. Cual intensa puede llegar a sentirse la soledad a veces, tanto como una losa pesada, aunque se puede hacer más ligera.

    Me ha gustado tu relato, amigo R. Ariel, un placer volver a leerte.

    Gracias siempre por tus lindos comentarios en mi blog, no se si sabes que los respondo todos.

    Un beso enorme y feliz tarde, amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por venirte hasta aquí, es una alegría para mí que te haya gustado el relato. La soledad, en mi humilde opinión, es uno de los sentimientos más fuertes que podemos sentir y, una de las maneras más efectivas de contrarrestarlo es con otro sentimiento fuerte como es el amor.
      Sí, María, paso siempre por tu sitio para ver tus respuestas tan bonitas, la última fue extensa y me agradó mucho.
      Un beso.
      Ariel

      Eliminar
  2. Ariel,
    Tierno tu relato, esa soledad que cuando no es buscada tanto pesa y que has sabido reflejar perfectamente en tus letras.
    Consigues transmitir la tristeza de Tilo y su fascinación por esas danzarinas que le ayudan a calmar eso que tanto le falta y que algo le consuelan.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad, Conxita, la soledad es una de las posibilidades en la que puede caer, sentimentalmente hablando, nuestra alma, y que tiene un peso tan grande que algunos corazones no pueden soportarlo. Solo el amor, o la ilusión del amor, puede disminuir ese yugo atroz. Me alegran mucho tus palabras, me alegra mucho saber que tu sensibilidad te ha permitido recibir lo que Tilo ha querido trasmitir. Te mando un gran saludo.
      Ariel

      Eliminar
  3. Cuando se tuvo poco amor en la infancia de alguna manera hay que remediarlo.
    Los sueños, las fantasías es una forma de compensación y Tilo, gracias al loco Gabriel, otro solitario sin consuelo, pudo entrar en un mundo de almas femeninas que regalan amor.
    Me gustó mucho, Ariel, tiene imágenes poéticas bien elaboradas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mirella
      He visto como comentás en otros blogs y en el tuyo, y he observado que tenés una mirada muy profunda sobre los textos. Por eso me gusta mucho que hayas reparado en la figura de Gabriel. En este caso es un personaje secundario, pero sirve de apoyo para la fantasía de Tilo.
      Este es un relato de ficción, en el que ocurre un hecho fantástico pero la presencia de un "otro" observando la escena les permite acceder a los que leen, a esas “almas que bailan”, como significaciones constitutivas de ese hecho, como si se tratara, realmente, de un verdadero garante de su objetividad.
      Tal vez pase desapercibido, pero, según mi humilde opinión, la presencia del loco Gabriel le aporta "verosimilitud" a la historia, aunque sea fantástica, quiero decir que le da mucho más sostén que si solo estuviese mirando Tilo. Gracias a Gabriel Tilo se entera de que el fenómeno va a ocurrir y gracias a él también lo confirma.
      Me alegra, sobremanera, que te haya gustado el relato. Que vos me digas que las imágenes poéticas están bien elaboradas es un gran halago que me alienta mucho.
      Yo también te mando un abrazo.
      Ariel

      Eliminar
  4. Que increíble Ariel. Has volcado una sensible imaginación en el relato. La idea de esas almas que van a bailar en el río desborda originalidad. La trama, mientras tanto, la llevas adelante con una tenue naturalidad, como si no te dieras cuenta de la carga poética que tienen los sueños entre tus propias letras. Excelente por donde se lo mire, lleno de misterio y de delicadeza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido Néstor. Me pregunto qué decir ante tamaño elogio de parte tuya. De parte justamente de alguien que maneja los materiales de la poética como si fueran objetos tangibles, identificables fácilmente por colores o por algún otro indicio que solo vos ves con claridad. Sabés que lo que te digo es exactamente lo que pienso, sin vueltas. Todo lo que decís me pone contento, lo de la originalidad, el misterio, la delicadeza y, sobre todo, la naturalidad con que se desarrolla la trama, sobre todo eso, que sabés que tanto me cuesta.
      Te agradezco el comentario, amigo de Buenos Aires, y te mando un fuerte abrazo.
      Ariel

      Eliminar
  5. Las carencias y más si son afectivas, buscan ese refugio para no sentirse desamparadas, en éste hermoso relato, mi querido Ariel, si, lleno de ternura, pues así lo sentí, pudo a priori cubrir esa necesidad, recordemos que tod@s, venimos de una mujer, donde cobijó esa ausencia el personaje y esa soledad tan dura de asumir.

    P:D
    A veces, la soledad impuesta por uno mismo es, maravillosa.

    Me encanta venir a tu casa, compañero, tocas mí fibra...

    Un beso, Ariel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Yayone
      La soledad por la ausencia de una madre es inmensa, inconmensurable, no tiene tamaño, no se compara con nada, una de las carencias afectivas más difíciles de llenar. Tu que sabes dibujar tan bien las emociones en tus exquisitos poemas entiendes bien de que se trata y por eso es que lo pones en palabras de modo tan adecuado, por eso agradezco tu presencia aquí.
      Quise poner toda la ternura que me fue posible, como tú dices, en este chico, Tilo, uno de mis personajes más queridos, me alegra que te hayas conmovido con eso. Y estoy de acuerdo contigo cuando dices que la soledad (pero esta vez elegida por uno mismo) nos depara momentos maravillosos.
      Me pone muy contento que vengas a mi casa, eres una persona muy sensible. Gracias por tus elogios.
      Un beso.
      Ariel

      Eliminar
  6. Los que han escrito antes que yo ya han dicho mucho de lo que quería decir que se resume en la sensibilidad y delicadeza con la que expresas los sentimientos de soledad y esperanza de Tilo. Pero yo me quedo con la compasión de estas almas bailarinas que, como gotas de rocío, refrescan el alma del niño y alivian su tristeza. Un abrazo y gracias por tan maravillosos personajes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es Ana, solo las mujeres, a través de sus almas, que han ido a bailar al río le proveen a Tilo la dosis de amor necesario que alivie, aunque sea de momento, toda la pena que lo embarga. Muchas gracias a ti por dejarme aquí tu comentario. He leído tu último cuento y me ha gustado mucho. Te mando un fuerte abrazo.
      Ariel

      Eliminar
    2. Tilo sabe muy bien como es el dulce refugio del mundo de los sueños o ensueños. Sospecho que algo de Tilo hay en tu experiencia de vida, pues me parece que solo alguien que ha sufrido de soledades puede entenderla y hacernos entender la sensación de saudade, pero no con el poso amargo que la trató el maestro Pessoa, sino con la leve delicadeza tenue y sutil que la retrata el autor Ariel.
      Es un texto tan suave, tan lírico, tan triste y hermoso, tan poético que solo cabe leerlo despacito, saboreando cada imagen que evoca las palabras. Durante su lectura, y aún después, se instala en quien lo lee cierta tristeza melancólica mezclada de belleza y también de pena por la soledad de Tilo, por la soledad de otros que la han padecido, e incluso por nuestra propia soledad, la que algunos hemos sentidos en determinados momentos de nuestras vidas.
      Como bien dices Ariel: el yugo pertinaz de la soledad.

      Eliminar
    3. Así es Isabel, creo que los temas que yo coloco en mis personajes son los que me interesan o me preocupan, o forman parte de las vivencias que más me han marcado, en este caso la soledad. Son ellas las que mueven mi voluntad de escribir, mis necesidades de volcar esas experiencias en la escritura.
      Haces referencia a Pessoa, lo cual agradezco muchísimo, ¡cómo me gustaría escribir, aunque sea algo del tamaño de una mota de polvo, de lo que él ha escrito! Te agradezco mucho los halagos que me haces en el párrafo que sigue, has puesto adjetivos y frases tan bonitas que me cuesta creerlo. Solo personas sensibles como tu pueden leer y sentir del modo que tú lo haces, solamente escritoras como tu pueden expresarlo de modo tan emotivo. Y, es verdad, por empatía sentimos pena por la soledad del otro, y es probable que en mayor o en menor medida hayamos sido presa de ella, si ha sido así, veremos con más claridad del yugo del que estamos hablando.
      Me has regalado un comentario maravilloso sobre este texto que significa tanto para mí, te lo agradezco mucho.
      Te mando un abrazo de los fuertes.
      Ariel

      Eliminar
  7. Es un tema que tocas con frecuencia en tus relatos, y mayormente en los últimos. Cantas a la mujer, a su delicadeza, a su ternura y también a su soledad. Mujeres que tienen el poder de seducir tan sólo con su presencia, su imagen o sus movimientos. Esa danza sobre el Río de la Plata me trae a la mente una noche de luna con la neblina elevándose desde las aguas y las luces de la ciudad al fondo. Tal vez una imagen similar haya inspirado este relato. Poesía en estado puro la que nos traes en esta ocasión Ariel. Un placer leerte. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tal vez porque sienta que ellas son las más genuinas depositarias del amor, y porque a través de ese sentimiento poderoso piense que podamos, aunque sea solamente una ilusión, abrir una brecha en la coraza de ese otro sentimiento poderoso que es la soledad.
      Y cuando me refiero a las mujeres no pienso solo en sus cuerpos, objetos del deseo más puro de los hombres, sino y especialmente en sus corazones, porque allí está el mayor de sus encantos, la mayor fascinación y el más exquisito misterio. Al menos eso es un poquito de lo que pienso.
      Si, tal cual, Jorge, la imagen que se ha generado en tu mente es la misma que la que yo tuve cuando escribí, así como la describes, sin ningún agregado más, no es similar a la tuya ¡es la misma!
      Un placer para mí leer tu comentario. Un fuerte abrazo.
      Ariel

      Eliminar
  8. Un relato extraordinario que te mantiene atrapada de principio a fin, un texto lleno de magnificas metáforas y tan bien narrado que te hace ser la sombra de Tilo mientras recorre las calles y estar a su lado vislumbrando el bello danzar de esas almas sobre las aguas del río y al mismo tiempo dan ganas de alargar los dedos y rozar la frente de ese adolescente que busca esa pizca de consuelo en esas hermosas damas y aplacar un poco la soledad que lo aplasta y decirle: no estás solo, gracias a alguien que escribe tu historia de forma magistral estás tocando con sutileza el corazón de quienes la leen.
    Mis sinceras felicitaciones por este increíble relato.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me hace feliz saber que esta pequeña historia de Tilo te haya llevado de la mano de todos los sentimientos que expones con tan hermosas palabras, que te haya resultado tan vívido como para pensar en un consuelo para su dolor. Muchas gracias por todos los elogios que le pones al relato, es muy gratificante y alentador viniendo de ti, es un halago que te haya llegado al corazón. Es un placer que te hayas llegado hasta aquí. Te mando un gran abrazo, Mariola.
      Ariel

      Eliminar
  9. Ains.. Ariel que relato nos dejas, nostalgia vestida de palabra.
    El abandono es difícil de superar, y más si se trata del amor de una madre. La infancia es nuestra base para el futuro y estos grandiosos vacíos por más que se busquen, serán muy complicado de llenar.
    Tierno y emotivo, evoca al abrazo.

    Un saludo! ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad, Irene, una tarea enorme que puede llevar una vida. Una búsqueda interminable que lo llevará por ese sendero que no tiene fin. Es un placer que hayas pasado por aquí. Muchas gracias por dejar tus palabras. Te mando un gran saludo.
      Ariel

      Eliminar
  10. Pienso que la esencia del alma de un artista es precisamente la soledad elegida, ese paraíso donde habita la inspiración... Porque como en cualquier otro misterio humano, la forja del espíritu reside en su capacidad de soportar los embates de la vida con dignidad, equilibrio y sabiduría. De ahí que gracias a esa transformación o transmutación del sufrimiento en aprendizaje para la vida, es como realmente maduramos internamente y lo que pudo ser una triste experiencia infantil, luego en la etapa adulta se ha transformado en comprensión hacia el dolor ajeno o en una gran sensibilidad humana, de la que suelen carecer ese tipo de personas a las que la vida "les ha regalado" todo sin esfuerzo, por lo que suelen ser bastante egoístas.

    Dejando esto a un lado, te vuelvo a felicitar mi estimado compañero de letras tan poéticas, pues a medida que me voy adentrando en tu mundo creativo destaco este distintivo como "marca de la casa" ...je,je,je Si, Raúl, dominas la técnica del relato fantástico estupendamente, le dotas de esa magia indispensable y que en este caso coincido con Mirella, que como buenísima observadora y crítica literaria, se ha fijado en ese personaje "aparentemente" insignificante o que para otros podría pasar de relleno, pero no, ¡ni hablar! GABRIEL es el alma o el eje de este tiovivo, donde las emociones ascienden o descienden de intensidad a medida que Tilo va detrás de él, como una sombra, en esa noche donde la imaginación es capaz de obrar maravillas y fascinar al lector.

    Una lectura para deleitarla en pequeños sorbos, recorriendo estos lugares de Buenos Aires, repletos de misterio, de embrujo o de arte y que tú como un buen narrador nos los describes con mucho detalle y riqueza de vocabulario.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estrella, me has dejado mudo con tu estupendo comentario, es simplemente una delicia, una profunda crítica literaria, un lujo tenerla aquí, escrita debajo del relato. Has desmenuzado todo, hasta los mínimos detalles que aparecen en el texto y le has dado un valor agregado, al comienzo, con las consideraciones que haces con gran altura acerca de la soledad elegida, y todo lo que piensas acerca del sufrimiento, la sensibilidad, y el modo en que juegan los mismos en el desarrollo de nuestras vidas. Te agradezco que hayas agregado también estos pensamientos al análisis de esta pequeña historia.
      No está demás decirte que me pone muy contento todos los elogios que haces y, sobre todo lo que comentas acerca de la importancia que ves en el personaje secundario, a veces tan preponderante que llega a ser fundamental para justificar lo que se está contando.
      Es un placer que hayas pasado por aquí y poder contar con tu valiosa mirada. Te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

      Eliminar
  11. Que dificil se hace superar la soledad y más aun para un niño en esa edad donde el cariño es tan necesario. Fabricarse un sueño en compañía de mujeres bailarinas es una ayuda para quien vive solitario y con pocas esperanzas. Muy buen historia.

    mariarosa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por llegar hasta aquí y dejar este comentario. Me alegra que te haya gustado, que hayas participado de este sueño que le hemos fabricado a Tilo entre todos, para atenuar su soledad. Un saludo.
      Ariel

      Eliminar
  12. ¡Qué relato tan poético y bello! Me ha encantado. Esa mezcla de realidad y fantasía en la que las almas de las mujeres salen a bailar y sólo son visibles para los que sufren algún pesar o sienten la soledad, es muy poética. Tilo y la soledad son elementos recurrentes en tus relatos. Para llegar a transmitir tan bien el sentimiento de soledad hay que haber convivido con ella. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que dices es totalmente cierto en este caso, atrás de casi todo lo que escribo, y sobre todo en la introspectiva, en los sentimientos, en las emociones, siempre está presente alguna vivencia, alguna experiencia de vida. Y hay una soledad primordial, que viene de mis primeros años, algo que ha faltado, una condición de la que nadie es culpable, como una bruma que he llevado casi sin darme cuenta durante todos los años de mi historia, o quizás una aceptación de la misma sin más, como un hecho natural. Y por ello la recurrencia que mencionas.
      Me alegro que te haya gustado este relato. Lo fantástico me atrae mucho, tú lo sabes, y he querido ponerlo a soñar a Tilo, en esta ocasión, para que con un poco de amor de esas mujeres que vienen a danzar frente a él pueda atenuar su pena, con esa ilusión de que el amor puede quebrantar la soledad.
      Muchas gracias por ver en el texto la poesía que le he querido colocar, que la vida vale la pena a pesar de las soledades. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

      Eliminar
  13. Una prosa preciosa. Aunque el lector sabe que nada de lo que ve el joven protagonista es real, desea en el fondo que en su vida exista un puente en medio de la noche capaz de borrar sus tristezas. Sólo ocurre cuando la historia está realmente buen contada.

    ¡Felicitaciones!

    Un abrazo, Ariel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Jonh, bonita metáfora la que le has regalado al relato:"un puente en medio de la noche", es tan acertada que me dan ganas de ponerla en el texto. Es muy grata tu visita y por supuesto el comentario que me has dejado. Un fuerte abrazo.
      Ariel

      Eliminar
  14. Es una postal hermosísima, un poema a la noche de la ciudad.
    Gracias por compartirlo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Denise, me alegra que te haya gustado. Un gran saludo.
      Ariel

      Eliminar