miércoles, 7 de diciembre de 2016

Cada mañana

   Es cierto que la luz ya le ha quitado la pereza a la mañana y las gentes van a sus trabajos, a su rutina, pero ¿por qué tenemos que separarnos? ¿Por qué dejar nuestro cielo, porqué debo abandonarte, alejarme de ti tantas horas?
   De mi sueño descendí desconcertado al principio y luego de dejar las sábanas me encaminé obediente como una marioneta sin corazón y, lacónico como el avance implacable de las agujas del reloj, me he entregado a la lluvia cálida de la ducha.
   Dentro del pecho, aquí, me atrapó la perversa desidia que me persigue. Un sabor amargo me ha ganado y me conduce al desencanto con su habitual e intensa falta de cuidado. 
   El tiempo pasa, ahora lo siento más que nunca, y aunque a veces vacila, siempre avanza, con la avaricia de lo inobjetable. Sé que no es así, pero siento que nunca retrocede, maldito implacable, hacia los sitios en donde se halla la belleza: los instantes más delicados de tus caricias, los momentos inmensos de tu entrega.
   ¡Cuántos besos de menos que no podremos darnos en este nuevo día! Crujirá la sal en mis labios resecos, de tanto nadar, por el agua del mar de tus delicias. En mi piel carente de amor quedarán escasos vestigios del recorrido de tus manos. Contemplaré en qué modo medra, se expande, el vacío de las horas, las cuales se van a extender como una condena, más tarde, cuando estemos separados.
   ¿Cuál es el motivo para resignarnos a un suceder de este modo? ¿No somos capaces de inventar, de imaginar otras formas? La vida es demasiado, es un exceso, con esta eternidad por delante hasta que nos volvamos a ver por la noche, hasta que llegue la próxima brasa.
   Si supieras, si pudiera decirte, cómo el tiempo se eleva y se agiganta hasta el infinito. Si pudiese explicarte cómo se hunde en un claroscuro interminable y frío, cuando tu rostro está escondido en otra parte y no puedo verlo, te aseguro que no serías feliz al escuchar mi queja tan sombría. Haz de cuenta, por lo tanto, que no lo he dicho.
   Deberé esperar a que se cumplan los horarios, que golpeen esos imaginarios aldabones, timbres, campanillas, para renacer con el festejo de la huida para ir a tu encuentro. Me resignaré a que se cumplan los ciclos inexorables de los oscuros ritos cotidianos. En fin, será un abismo insondable, no sé, todavía, que alas me pondré para cruzarlo. Te extraño mucho, hace apenas un siglo que te conozco, y tengo temor de olvidar tu rostro, quiero repasarlo en mi memoria, para no perder su imagen en los minutos que me restarán para volver a verte.
   Así se comporta el malvado decurso de las horas ausentes, se demora en los segundos. En todo se retrasa mientras tú no estás, es así siempre. Todos los días temo al olvido. Tengo miedo de no recordar tus ojos oscuros, tus pies pequeños, tus pechos blancos, el abrazo ligero de tu cuerpo en nuestra noche. Me gana el desasosiego, me espanta pensar que quede relegada al silencio la melodía de tus palabras.
   La espera se dilatará, deberé aguardar, con mi espíritu destilando toda la angustia, todo el desencanto, todo el atraso que me imponga el tormento de la tregua entre nuestros encuentros. Se me arrugará la frente cuando advierta tu ausencia y caminaré con la cabeza gacha, y el alma desencantada. 
   En todo esto pienso ahora que debo despedirme. No tengo ganas de hacerlo, de veras, me inquieta el dolor de los aguijones que torturarán el beso del adiós. Temo a las olas siniestras del miedo que van y vienen, azotando los acantilados fríos de la soledad que me amordazará, a las que traen pérdidas y lamentos. Por eso me abrazo a tu sonrisa, para hacerla eterna, el sol necesario para soportar la penumbra que tengo por delante. 
   Lo malo es el humo pesado y gris que avizoro más adelante, en los instantes posteriores, mi única certeza es el futuro incierto de mi eterno día. Lo bueno es la cálida bruma de tu sortilegio que ha quedado desecha en la niebla que se va disipando en mi memoria. Ella será la reserva del pasado en cubas de roble que bajo siete llaves conservaré durante el eclipse de tu figura.
   Manoteo en la temperatura de las emociones, mientras te miro a los ojos, en esa sustancia espesa que no se presenta visible. Me asalta el desconcierto. Siempre se interpone una epifanía antes de la partida. Y de ahí el salto que sale de donde menos lo espero, el animalito mínimo que sale de la maraña. La pequeña alegría. Y aparece una luz tibia en el círculo de tu retina, y yo te imagino un resplandor más arriba, en tu frente. Tu dulzura es espléndida en el centro de la vida. Tu rostro brilla más intenso que un sol, tus brazos se abren para recibirme. Y en ese abrigo, siento la caricia de tu mejilla. Ella me calma la herida larga, interminable, del presagio de mi aislamiento diario e inevitable. No quiero irme. 
   Tus talones ascienden con levedad al beso de la separación. Es el instante de gloria que me hace falta para dar el necesario brinco al vacío opaco. Es el abrazo que me prodigan los latidos de tu corazón, el minúsculo tambor de hojalata y de colores que me eleva hasta la nube celeste de tu fascinación.
   Feliz de llevarme el néctar salpicado de tus besos en mi mejilla. Recupero la alegría sin decir palabra, secuestrando mi sonrisa, para el regreso. No hay ya ningún peso que me curve las espaldas.
   El empujón de tu soplo de mariposas me acaricia el alma.
   Y así salgo a enfrentar al nuevo día.

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30 comentarios:

  1. ¡Qué bonito Ariel! Esa prosa tan llena de lirismo... Es increible como utilizas las metáforas y las descripciones. Haces de un momento cotidiano algo sublime.
    Gracias por regalarnos estas maravillas.

    Un abrazo.

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    1. Eres muy generosa Ziortza y es un gran placer que me visites, y por supuesto te agradezco estos bonitos elogios que me has puesto. Me alegra que te haya gustado el relato, a mi también me gustan mucho los tuyos. Un gran abrazo.
      Ariel

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  2. Quién fuera tan afortunado de recibir una despedida tan bella, palabras llenas de poesía, dichas con tanta dulzura. Mis felicitaciones, querido Ariel

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    1. Ana, es un placer que estés aquí, como siempre. Muchas veces escribo pensando en alguien, no sé si a ti te pasa, puede ser una persona real, alguien en quién he puesto la mirada, o simplemente alguien imaginario, me gusta mucho hacerlo. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  3. La primera frase ya nos da una idea de lo que nos espera al iniciar este relato "Es cierto que la luz ya le ha quitado la pereza a la mañana..." una explosión de símiles perfectos a medio camino entre la prosa y la poesía. Admirable Ariel como de un momento cotidiano construyes un relato, y admirable la belleza que encierra cada frase. Un texto para leer en voz alta sin duda. Enhorabuena.
    Un abrazo.

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    1. Cuando no hay una historia más larga, cuando no aparece un argumento para intentar un cuento, aparece una escena como esta en la que veo la posibilidad de trasmitir un sentimiento, y eso ya me pone contento. Muchas gracias por los elogios, vengo de leer tu última entrega de Lorca y he quedado impactado, excelente trabajo, Jorge. Gracias por pasar por aquí. Un abrazo compañero.
      Ariel

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  4. Que espectacular Ariel lo que has escrito. A partir de una despedida matinal fuiste elaborando toda una serie de conceptos acerca del separarse del ser amado. Nunca dejás de sorprenderme (dejás con acento en la a, por supuesto). Este texto es una celebración de la metáfora. Una especie de colorido y tierno festival de frases que giran de manera emotiva en el centro de ti mismo (de vos, por supuesto). Te felicito. Elaboraste el texto con la paciencia de un orfebre. Lo fuiste tallando con esmero. Eso es cierto. Uno siempre espera llevarse el néctar salpicado de sus besos en la mejilla.

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    1. Querido Néstor, cómo me alegra ver enumerados, y descritos todos esos aspectos, esas texturas, colores y el trabajo paciente que ves en el texto. Es muy emotivo sentir este vínculo que se cierra con tu lectura, es muy grato percibir las emociones que te ha despertado. Es un halago muy grande una felicitación tuya. De veras, muy grande. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  5. Pero qué bonito lo que has escrito en esta entrada, amigo Ariel, es espectacular, me ha maravillado, esa es la verdad.

    Y especialmente me ha encantado esta frase que está para enmarcar:

    "Crujirá la sal en mis labios resecos, de tanto nadar, por el agua del mar de tus delicias.".

    Te admiro, y te dejo mi aplauso sincero.

    Plasf plasf plasf

    Y un beso.

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    1. María, no sé qué decir, es tan hermoso lo que me dices que me dejas sin palabras. Es un elogio muy emotivo, viniendo de ti, de una escritora con tanta sensibilidad y sentido estético como tu. Es un comentario que me llega al corazón.
      Un beso.
      Ariel

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  6. Hola Ariel.

    Vuelvo a repetirme porque ya te lo comenté alguna vez, usas exquisitas metáforas, deberías intentar crear poesia porque lo bordarías, aunque también sé, que en narrativa te mueves maravillosamente, no nombraré en especial ninguna imagen porque me apasionaron todas.

    Un relato escrito con mucha sensibilidad.

    Un beso y un abrazo, Raúl, hasta tu orilla.:-)

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    1. Hola querida Yayone, agradezco tu consejo porque la poesía es un género que adoro, lo he intentado, pero por desgracia nunca he podido dominar sus artes. Por eso tienes aquí un empedernido seguidor que disfruta de tus letras y de tu voz. Yo también te mando un abrazo hasta tu orilla. Gracias por pasar por aquí.
      Un beso.
      Ariel

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  7. Bonita despedida la que nos traen tus letras Ariel, tal y como te dicen los compañeros usas un lenguaje precioso, delicado y con gran destreza lo pones al servicio de lo que quieres contar haciendo un texto en prosa realmente poético.
    Es muy bueno tu dominio del lenguaje para hacer de un acto tan cotidiano, una expresión de amor cargada de significados y frases preciosas.

    Un saludo

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    1. Muchas gracias Conxita, me alegra que haya quedado bonito este texto de un instante, casi una escena cotidiana, contada con mi tendencia inevitable que me desliza a la poesía, aunque se trate de un relato en prosa. Es una alegría encontrarme con este comentario tuyo tan afectuoso y halagüeño.
      Un saludo grande.
      Ariel

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  8.    Una prosa poética deliciosa y atemporal de difícil comentario. Solo cabe disfrutar de su lectura. El tiempo y el adiós.
    La única pega que te pongo querido Ariel, es que es contagioso el estado de belleza a la que nos sometes y cuesta mucho, después de leerte, poner los pies en la tierra.

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    1. Me emocionas con lo que dices Isabel, tu que sabes, que tienes el talento, tu que dominas el arte de elevar al lector, como lo demuestras, día a día con esa magnífica novela que estás construyendo. Muchas gracias por las bonitas cosas que adornan tu comentario.
      Ariel

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  9. Qué precioso Ariel, de una despedida, un momento cotidiano, tú lo has convertido en un soplo conmovedor. Letras convertidas en caricia para el lector, es muy emotivo.
    Te felicito!

    Un abrazo.

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    1. Hola Irene, te agradezco tan bonito comentario, he intentado colocar lirismo en esta escena cotidiana, como tu dices, para convertirla en un texto que busque oponerse a la rutina, convirtiéndola en la creación de un momento de amor, una de las cosas que mejor sabemos hacer como seres humanos, cuando nos lo proponemos. Muchas gracias por tus felicitaciones. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  10. Que maravilla,R.Ariel haces unas metáforas poéticas de ese despertar y esa separación del ser amado. Espléndida prosa que suena a poesía. Felicidades.
    Un abrazo

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    1. Hola María del Carmen, un placer tenerte aquí. Muchas gracias por tus elogios. Me alegro que te haya gustado. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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    2. Un texto maravilloso, lleno de lirismo y belleza, de forma que de él podrían salir varios poemas. Uno de mis entretenimientos es elaborar lo que yo llamo "collages poéticos", escogiendo frases de distintos poemas y mezclándolas de forma que sale un nuevo poema sobre el tema que elijo. Otros le llamarían a esto "destrozo poético" perpetrado por alguien que es incapaz de hacer poesía, o sea, por mí. Con este texto no he podido evitar hacer dos collages. Sólo te pongo uno. "El tiempo":
      "El tiempo pasa,/siempre avanza,/nunca retrocede./¡Maldito implacable!/La vida es un exceso,/es demasiado,/con esta eternidad por delante./Malvado discurso/de las horas ausentes./Mi única certeza es el futuro incierto/de mi eterno día." Espero que perdones mi "destrozo" y mi atrevimiento.

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    3. Mari
      Me pone muy contento que me digas que el texto posee belleza. Es uno de los mejores elogios que puedo recibir, es uno de los atributos que más me halagan, quizás el más difícil de obtener, y el que yo más valoro en cualquier texto que leo.
      Y me asombras gratamente con tu entretenimiento. Eres una escritora muy sensible y extremadamente original (no estoy diciendo nada nuevo: no hay más que leer “La vida manga por hombro” para darse cuenta). Nunca me he enterado de la existencia de algún escritor, (tal vez existe, pero no lo conozco) que realice este juego tan interesante con los poemas.
      Es más, descartaría la palabra juego ¿qué hacemos los que escribimos sino apropiarnos de ideas, trozos de textos, metáforas, ideas, reflexiones, giros, formar de decir, de escritos que hemos leído, y los incorporamos al crear nuestros propios textos, consciente o inconscientemente? Por supuesto que no hablo de plagio, sino del hecho inevitable de que sería casi imposible escribir sin beber de las letras de los que antes que nosotros lo han hecho.
      He disfrutado de tu Collage Poético (con mayúsculas, ya lo podemos bautizar como un nuevo género de la lírica), me encantan tus atrevimientos, me encantan tus “destrozos” poéticos, y, por favor, no dejes de hacerlos y si quieres puedes agregarle los condimentos que consideres necesarios.
      Me confieso, Mari, desde pequeño he intentado la poesía, las primeras cosas que he escrito en mi vida fueron poemas, espantosos, por cierto. Y lo he seguido intentando a lo largo de mi vida, simplemente por testarudo, y siempre han quedado poderosamente impresentables. Pero desde que tengo memoria he adorado la poesía, es algo que me eleva hasta el infinito. Por eso, me encanta que sigas adelante con tus adorables “destrozos” y que te sigas atreviendo.
      Te mando un gran abrazo, me pones feliz cada vez que vienes por aquí.
      Ariel

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  11. Lo que pensaba decirte ya lo hicieron los demás comentaristas.
    No siempre podemos construir una historia con una trama con sucesos que enganchen al lector, pero sí desarrollar un texto partiendo de una emoción, un acto cotidiano que suele pasar desapercibido a menos que se lo vuelva poesía reflexiva, como en tu caso.
    ¡Muy bueno, Ariel!
    Un abrazo.

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    1. Así es Mirella, de repente eso tan difícil de definir que llamamos inspiración no se hace presente y, (no se si a vos te ha pasado algo similar) no hay método para seducirlo, y es entonces cuando uno se da cuenta que tampoco con trabajo es posible hacerlo y queda condenado al silencio y con un montón de papeles en el cesto, con un montón de historias inconclusas. Pero de repente aparece una escena y uno trata de trazarle círculos alrededor como cuando tiramos una piedra a la superficie quieta de un lago, a ver que pasa. Y en ocasiones tiene la suerte de realizar un rescate que le otorga una oportunidad, como en este caso.
      Muchas gracias por estar siempre por aquí.
      Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  12. Vivir es eso
    ir creando a diario con letras lo que queremos dejar en el otro..
    Depende de nosotros lo que daremos dejar
    Broncas felicidad deseo sorpresa o quizás un latido de" Eso que Llaman amor" y yo llamo deseo

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    1. Es muy lindo lo que decís Mucha, me gusta la palabra latido para definir esos dos sentimientos incluyendo en ellos, por supuesto, la concreción del deseo.
      Un beso.
      Ariel

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  13. Reitero esta admiración expresada antes por mis contertulios, respecto a este nuevo relato, que partiendo de un instante cotidiano, como esa despedida matutina de la musa inspiradora, compañera en este viaje por la vida y supongo tu esposa Liliana, quien ha posado en este lienzo imaginario adherido a tus pupilas y que ahora tus pinceles nos lo muestran en una suave y delicada acuarela donde la intensidad de tus geniales trazos porteños nos revelan todo el amor condensado en tu interior, capaz de penetrarnos como una preciosa ensoñación.
    En cuanto a tu estilo lírico y nostálgico, como en otras ocasiones te he comentado, amigo Raul, está muy bien elaborado desde el principio al fin.

    Un gran abrazo.

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    1. Estrella es verdad todo lo que dices, no deja de sorprenderme la seguridad con la que lees. Ojalá todos tengan la gracia de sostener el enamoramiento y que la rutina no lo destruya, que puedan encontrar los elementos para que ese fuego no se convierta en brasas frías.
      Qué gratos son tus comentarios, qué cálidas son tus visitas, qué elogios tan emotivos los que me haces. Fíjate que lo que digo excede lo literario, con el tiempo percibo tu afecto, tus gustos, tus convicciones, y de ese modo también tu forma de ver el mundo se va enhebrando entre aquellos. Y siento que empiezo a tener un vínculo más firme contigo con la continuidad de tus visitas y la inusitada y elogiable actividad que despliegas en Internet.
      Te tengo un gran respeto, me encanta contar con los análisis que haces de los textos y aprender de ellos, me gusta compartir los relatos que subes a tu blog, disfrutar de la lectura de ellos y "estudiarlos" para descubrir todo lo que está detrás de las palabras, todo lo que se refiere a lo literario y, además, disfrutar, como te digo, del afecto. Gracias por pasar y dejar tu impronta.
      Un gran abrazo.
      Ariel

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