jueves, 15 de diciembre de 2016

El faro de sus sentimientos

   Imagino que ella vive en un faro. Por eso es que, al asomarse, puede mirar el infinito, puede ver la línea del horizonte, el río extendido hasta la otra orilla, la silueta lejana de los barcos empujando la marea. 
   Esta tarde hubo bruma. Se acercó a la ventana, desplazó los pliegues de la cortina con sus dedos delgados hacia un costado y observó en silencio la niebla que cubría el golfo casi por completo. Algunas columnas, pararrayos y pedazos de terrazas asomaban sus cuellos erguidos como buques encallados, surgían brazos y manos trémulas, restos edilicios desvanecidos entre algodones. Su vista se perdió en la distancia, las nubes lo abarcaban todo. El sol agonizaba. Sonrió y se le iluminó el rostro. La noche acechaba, pronto el aliento de mi voz estaría a su lado. 
   Imagino ahora que está allí, en el vientre de la bahía amplia y frondosa de árboles verdes, lejos de la punta de los acantilados donde golpean las olas, que seguramente no escucha. Esa punta de reptil que se arrastra hasta la costa para morder el agua yace dormido, quieto, apuntando hacia el este ese hocico de piedras de colores verdes, bañadas por la espuma intermitente, blanca bajo el resplandor de la luna, pero que ella no puede ver; esas rocas puntiagudas que tiritan en las sombras a la espera del día, aguardando al despertar el vuelo de las gaviotas.
   Mientras yo estoy aquí escribiendo, es necesario que ella esté unos kilómetros más al norte, allí en su faro, seguramente cruzada de piernas, sentada, jugueteando con los flecos de su blusa. Si yo existo es porque en este momento me está pensando en su piélago melancólico, cuando se han marchitado los últimos esplendores de la tarde y los astros nocturnos arden en el inmenso techo oscuro.
   Tiene las cosas mágicas de las hadas. Su perfume único la distingue a tal punto que me siento capaz, si estuviese ahí, de encontrarla, aún con los ojos vendados, tanteando el aire con mis manos extendidas hacia delante. Podría hacerlo desde aquí también, tan solo con la reflexión, guiado solo por el aleteo de su instinto, si es que está dispuesta.
   Pero es como las flores que abren sus pétalos en las tinieblas, solo huele cuando está en su estado de levedad, ese modo tan cercano a la ingravidez en que se suspende, para llamarme, porque me necesita.  En otros momentos no ocurre, me he acercado hasta besarle la piel y he descubierto que su cuerpo no tiene aroma. Como las diosas griegas de los cantos épicos, su cuerpo emite fragancias solo cuando alguna emoción le agita el alma.
   El faro es una torre alta en donde vive, allí, donde se ve esa luz tenue, en la mitad de su altura, tiene su nido. Ahora hay silencio dentro porque todos sus habitantes duermen, hechizados, para que conversemos a la distancia. Se han detenido los sonidos cotidianos, no hay choques de ollas, ni tintineos de copas, ni llaves, ni cerraduras que raspen los metales, todos ellos se han quedado mudos. No hay allí sustancia cotidiana. Ella ha ordenado todo. Hasta allí solo llega el murmullo de mi voz lejana a conversarle en los oídos de su dulce soledad. 
   Su alcoba arroja una franja de claridad anular en la oscuridad. Es posible subir por un collar de escalones que se va enroscando como una planta trepadora, una enamorada del muro que lucha por alcanzar la luminaria del faro. En el sexto descanso está su cielo, ahí quisiera estar ahora.
   Me agrada su compañía a la distancia, bajo los soles helados que surcan el firmamento en este marzo sublime, al calor de la noche. Hablarle tiene el encanto de dialogar con los ángeles en el idioma de las emociones. Tiene la costumbre inmortal de no enojarse, talla ideas de madera noble con gubias silenciosas. Sabe retrasar el tiempo, alargar los minutos y las horas, maneja la eternidad de los instantes. Seguramente ahora anda descalza, sin hacer ruido, mientras conversamos, va a buscar un té y se sienta a desenredar los pensamientos que le acerco. Camina con calma, como recorriendo los senderos de un bosque de pinos, conversando con las plantas y las aves. No es cotidiana.
   Está en el faro observándome, lo percibo. No es necesario que me hable. Me piensa, eso es todo. De ese mismo modo me iluminó el rumbo entre las aguas turbulentas para llegar a su corazón. Hizo recto lo sinuoso, liso lo ríspido, suavizó lo quebrado, me señaló los escollos. Logró establecer que los veranos sean eternos, eliminó las rutas equivocadas, llenó el aire de mariposas. Otros navegantes han llegado antes a su sitio, pero no han sabido encontrar los secretos de su paraíso, no llegaron a comprender toda la plenitud de sus silencios. 
   Ella tiene reservado un lugar para mí en ese pequeño enclave, en la panza del golfo a unos kilómetros al norte de aquí. El faro de sus sentimientos no tiene un nombre marino y nadie sabe las millas que barre el recorrido del haz de luz cuando cae la penumbra, y nadie sabe ni sabrá cómo ha podido salvar a mi barco del naufragio, cuando la noche había desatado toda la furia del agua contra los acantilados. 

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22 comentarios:

  1. Debo estar algo sensiblona porque tocaste esa parte donde afloran los sentidos y humedecieron mis ojos al leerte, querido Raúl, así qué, creo que con esto dicho, lo digo todo.

    Intensidad en tus letras, (como no podía ser de otra forma), maravilloso.

    Aprovecho para felicitarte estás fechas venideras, que disfrutes en compañía de los tuyos tan intensamente como lo haces en tus escritos, felices fiestas y ten un próspero año nuevo.

    Un beso enorme, Ariel, hasta tu orilla.

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    1. Tal vez sea porque es un texto que lo escribí con mucho sentimiento, no se si te pasa, pero no todos los momentos son iguales a la hora de expresar algo en palabras, a veces sucede que el estado del ánimo está más permeable a las emociones y las letras se alinean con un poco más de poesía y te sale con más intensidad, como tu dices. Pero siempre debes estar estar tu allí, una persona muy sensible, leyendo, para que el círculo mágico se cierre y se produzca el efecto.
      Yo también te mando mis mejores deseos para estas fiestas, lo mejor para ti "hasta tu orilla", como tu dices.
      Un beso.
      Ariel

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  2. ¿Y qué te puedo decir ante majestuoso escrito si me has quedado sin palabras, Ariel? ¡es bellísima la descripción que haces! con qué manera tan sutil y elegante, con qué delicadeza, con qué ternura, si es que hasta percibo el aroma de su piel desde tus letras.

    Ella estará a unos kms al norte, pero seguro que sentirá, desde donde esté, cada letra como una melodía que llegará directa hasta su corazón.

    No. No exagero, Ariel, solo te digo que me ha cautivado tu escrito, y que una vez más, te felicito y que gozo cuando te leo, porque no puedo decir lo contrario.

    Gracias por compartir tanta belleza, en verdad te admiro, Poeta.

    Un beso enorme.

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    1. Es muy grato saber de todas las emociones que han pasado por tu corazón. Y además leer de tu mano que has visto sutileza, elegancia y sobre todo belleza es un halago enorme que me haces, porque son atributos que tú puedes percibir en este escrito, tú que moldeas tus poemas con estos materiales tan exquisitos. Es muy, muy bonito todo lo que me dices, ya lo he leído dos veces, es muy grande tu generosidad. Quiero que sepas que yo también te admiro, María.
      Un gran beso.
      Ariel

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  3. Las verdad es que como dicen en el comentario anterior, es difícil decirte algo nuevo Ariel, salvo reiterar que tus relatos son de una belleza y sensibilidad abrumadora. El manejo que haces del lenguaje es increible. Ese naufrago a la deriva que encuentra su faro "sin nombre" para que le guíe..., me ha encantado. Hablar sobre el amor es fácil, lo que es difícil es lo tú haces, que el texto resulte tan seductor y que sintamos que al final el amor es lo único que merece la pena.

    ¡Un abrazo enorme!

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    1. Lo que dices, Ziortza, es un resumen perfecto de lo que buscamos algunos escritores, que es conmover. Es enorme la distancia entre un grupo de letras dispuestas sobre la pantalla y las sensaciones que puede llegar a despertar en el que lo interpreta, en lo que percibe el lector, porque cuando leemos nos apropiamos del texto a nuestro modo y con nuestras emociones dispuestas de un modo único, particular. Es muy elogiosa, y te lo agradezco mucho, la lectura que haces de la estética y del lenguaje, de veras que me da una gran alegría. Me ha agradado mucho lo que dices, que has sentido que al final el amor es lo único que merece la pena, porque yo he sentido lo mismo cuando lo he escrito. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  4. Sin duda, Ariel, lo tuyo es la prosa poética, tu texto no solo tiene ritmo y musicalidad, no solo deleitas estéticamente, ni primas solo la belleza como valor absoluto… sino que además, y sobre todo, expresas sentimientos que emocionan por encima del desarrollo de un determinado argumento.
    Una alta calidad literaria compañero.
    Siempre te digo cuando te leo un texto de este calibre que me invalidas para comentarte, pues todo lo que te diga, es poco.

    Gracias por regalarnos este enorme trabajo sensitivo.

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    1. Muchas gracias Isabel ¡Qué decir ante semejante regalo!, un presente de una deslumbrante escritora. Me alegra sobremanera tener un comentario tuyo con tantas palabras bonitas, tú que no solo vuelas alto con tu lírica sino que conoces y sabes manejar con maestría todos y cada uno de los elementos de la escritura, tu que construyes Literatura con mayúsculas, como la que nos muestras en cada entrega de esa maravillosa novela que es Villa Herbania. Y además, del modo en que lo haces, con esa generosidad, con ese afecto, al que me parece, que ya me estoy acostumbrando.
      Desde aquí, te mando un enorme abrazo.
      Ariel

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  5. Poco me queda por decir después de lo que ya te han comentado sino que tengo un nudo en la garganta. Haces que parezca que me hablas al oído y me emocione.

    Un beso, querido Ariel, y felicidadeas

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    1. Querida Ana, me pone muy feliz que te haya podido conmover, emocionar, es muy grato que lo hagas saber, que hayas sentido como un susurro al oído, es muy bonito lo que me dices. Te mando muchos saludos y muchas felicidades.
      Un beso.
      Ariel

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  6. Poética la prosa de hoy, Ariel. Marinera llegó la musa, amigo, lo cierto es que he disfrutado mucho el texto, no sé si te he dicho alguna vez lo que me gustan los temas marítimos en la literatura. El mar y sus matices cazan perfectamente con la poesía.

    Un lujo de lectura.

    Un abrazo.

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    1. Hola Jonh, no me lo has dicho, pero lo se, se nota mucho en tus textos, a tal punto que he pensado que el mar es, o ha sido, parte de tu profesión, hay mucho léxico de navegación en ellos, muchos personajes de tus historias tienen que ver con él. Como tu dices, es un tema especial para tí que eres esencialmente, un poeta. Gracias por el elogio y me alegra que te haya gustado.
      Un abrazo.
      Ariel

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  7. bello lo que escribes escritor poeta
    que diciembre y la vida
    te traiga
    lo que tú deseas
    Un abrazo a Mi Tierra

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    1. Lo mejor para vos, Mucha, son muy emotivas las cosas que encuentro en tu sitio cada vez que estoy allí, y muy certeras tus reflexiones, mis mejores deseos desde aquí, desde tu tierra.
      Un beso.
      Ariel

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  8. Una prosa de gran hondura, vuelo poético y enorme sensibilidad, Ariel. ¡Bendita la luz de esos seres que se erigen como faros en nuestras aguas para salvarnos de los naufragios! Un placer leer tus bellas letras.

    Te deseo muchas felicidades!

    Fer

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    1. ¡Hola Fer! Es una gran alegría que vengas por aquí. Sí, yo también creo que es una bendición, y también creo que hay que ayudar a la Fortuna, porque a ella sola se le hace muy difícil, a veces. Muchas gracias por tus elogios, sos muy generosa. Mis mejores deseos, que tengas una ¡Feliz Navidad!
      Un beso.
      Ariel

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  9. Los faros tienen una magia especial, por ser lugares solitarios, guía de navegantes y compañeros de la mar. Lugar propicio para desgranar sentimientos con palabras hilvanadas con elegancia como tú has hecho. Hermoso relato Ariel. Un abrazo.

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    1. Siempre asociados al mar tienen un encanto al que es difícil de escapar. Tengo entendido que tu vives sobre el Atlántico en tu querida Galicia, en donde debe haber muchos seguramente.
      He disfrutado mucho al escribir esta muy pequeña historia, casi una escena. Me alegro que te haya gustado Jorge. Gracias por estar siempre por aquí. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  10. Además de todo lo que te han dicho los compañeros, con los que coincido, de mi parte agrego que me gusta mucho tu amor por las palabras. Cómo las vas combinando y eligiendo, no son palabras al azar, hay algunas que denotan una búsqueda, un interés por no caer en lo más cómodo y unidas conforman bellas imágenes.
    Un abrazo, Ariel.

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    1. El interés que persigo por la armonía me lleva a esa búsqueda. Sucede en la corrección, me lleva mucho tiempo y re-lecturas, aunque se trate de un relato corto como este, pero disfruto con esta tarea. Me preocupa mucho la belleza y eso me lleva a descartar, a elegir palabras más simples, que no desentonen dentro de la sinfonía compleja que supone, en mi humilde opinión, el "sonido" general del texto.
      Siempre es interesante contar con tu mirada sincera, la cual me aporta y me importa mucho, me alegra que te hayas detenido en elogiar la estética, no por ella en sí, sino como herramienta para lograr trasmitir, por ejemplo, esas bellas imágenes que mencionás. Te mando un gran abrazo Mirella y ¡muchas felicidades!
      Ariel

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  11. Tus letras deben ser leídas en voz alta, apaciguando y abrazando todas las comas para así resaltar los bellos sentimientos.

    Es precioso, Ariel.

    Te deseo Felices Fiestas, :)
    Un fuerte abrazo.

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    1. Muchas gracias Irene por pasar por aquí a dejarme tan bonito elogio, que siento que vale doble viniendo de ti. Me alegra que te haya gustado.
      Mis mejores deseos, que pases una hermosa y ¡Feliz Navidad!
      Un abrazo.
      Ariel

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