jueves, 19 de enero de 2017

El violín

Este cuento será publicado en el libro "Tilo"

Safe Creative #1609189221573

28 comentarios:

  1. Nunca he coincidido con esa explosión de color en tu ciudad y quizás no la vea jamás,... pero estoy seguro que sí la asociaré con esta bonita historia. Estupendo relato +R Ariel

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    1. Te diré que es un fenómeno fascinante, sobre todo para las personas amantes de la Naturaleza, como es tu caso, yo creo que tú lo sabrías apreciar en todo su esplendor. Muchas gracias por pasar por aquí y por tus elogios, por supuesto ¡Es un placer, Norte!
      Un gran saludo.
      Ariel

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  2. Qué historia tan bonita, Ariel. Tiene el romanticismo de las leyendas de Bécquer, su poesía con el toque de sensibilidad tan tuyo que siempre me emociona. Un beso

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    1. Sí, Ana, me parece que ha salido romántica, me alegra que te haya gustado. Tu lectura y tu opinión son muy importantes para mí, siempre es un placer que te llegues hasta aquí, el día que eso no ocurra, ten por seguro que este sitio me parecerá despoblado. Muchas gracias por tus elogios.
      Un beso.
      Ariel

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  3. Hay ausencias que matan a esas almas que no pueden con el cóctel de soledad y rencor hacia sí mismo. Por eso el polaco no pudo ahogar su dolor en un vaso de alcohol como hacían otros.
    Me ha impactado mucho ese hecho de tener que decidir si "entregar su vida a la muerte"...
    Cautivador relato, Ariel. Escrito con suma delicadeza, aderezada con colorido en todas las descripciones y con dosis de intriga hasta llegar al desenlace. Enhorabuena por un texto tan conseguido.
    ¡Un beso y feliz fin de semana!

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    1. Es verdad Chelo, hay combinaciones explosivas como la soledad y el rencor, como tu dices, que ponen en decadencia a los que las padecen. El personaje tiene todo esto y un sentimiento de culpa casi infinito porque ha abandonado a su esposa cuando más lo necesitaba, y ella ha muerto, no tiene posibilidad de pedirle perdón en esta vida. He querido darle la oportunidad de calmar su dolor por medio de la fantasía. Creo que entregarse a la muerte es el precio que decide pagar ante el llamado de ella para redimir su falta.
      Me alegra mucho que te haya cautivado el relato. Que tengas también tú un bonito fin de semana.
      Un beso.
      Ariel

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  4. Hermoso relato, Ariel. Has añadido a esas descripciones líricas y preciosas tan características tuyas, un toque de fantasía y romanticismo que hacen que sea una historia redonda. Me ha gustado mucho como has introducido la culpa, tan presente en todo el texto, y como detallas a ese personaje que es el polaco, con su corazón frío y roto. También el contraste entre la cruda realidad de las noches regadas de alcohol y drogas y el ensueño en el que están envueltos los protagonistas.
    Un deleite, como siempre leerte, Ariel.

    Te mando un enorme abrazo.

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    1. La culpa, como bien dices, es el núcleo central de la historia, y el polaco es un hombre que no tiene posibilidad de pedir el perdón de su esposa, a la que él siente que ha abandonado en la peor de las circunstancias, aunque la haya dejado al cuidado de una vecina. Ha dejado previsto la asistencia material durante su enfermedad, pero se ha ausentado y eso no lo puede olvidar, es la culpa que carga y por la cual se va a entregar a la muerte. Es muy grato todo lo que dices acerca del relato, Ziortza, me produce una gran satisfacción que lo leas tan bien y llegues hasta todos los detalles, cosa que habla de la sensibilidad que tienes no solo para la lectura de buen ojo sino para escribir tan bien como lo haces. Es un placer contar con el comentario que me has dejado.
      Yo también te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  5. Entre fantasías diseñas y creas esta hermosa historia tan apasionante, llena de romanticismo con toques de tristeza, mezclas que sabes conjugar a la perfección dándole pinceladas de metáforas, osea, exquisito.

    No conozco tan bellos lugares que describes, ni los conoceré, seguro, así qué, gracias por acercarme un poquito a ellos, querido.

    Un besito y un abrazo, Ariel, hasta tu orilla.

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    1. Querida Yayone, gracias por pasarte por aquí. Es verdad, es un relato que menciona muchos lugares de esta ciudad a la que tanto quiero, y a la que le he puesto la fantasía para aplacar la tragedia del personaje. Y ha salido romántico, como tu dices, y un poco triste también, tal vez con la melancolía porteña que es como un sello que tenemos.
      Te mando un gran beso desde aquí.
      Ariel

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  6. Es un relato muy bueno, Ariel, con mucho lirismo y un clima netamente romántico.
    Las descripciones son impecables, aunque, en mi opinión, hay demasiadas y algo extensas que diluyen un poco la historia.
    También me parece que no cabe, dado el enfoque inmaterial, lo de la carta que el polaco le escribe a Tilo. No es necesaria esa aclaración, ya que después el muchacho sigue escuchando la música que sale del Botánico. Ésa es la señal.
    Espero que no te molesten estas consideraciones, Ariel, pero vos ya te habrás dado cuenta que soy obse y perfeccionista y creo, sinceramente, que el relato pierde fuerza por lo que te mencioné.
    Un gran abrazo.

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    1. Muchas gracias, Mirella, por todo lo que me decís, sos muy buena observadora y leés con buen ojo desde tu experiencia. Todas las observaciones me vienen bien porque me aportan, lejos de molestarme tu crítica me enriquece. Para poder avanzar tengo que equivocarme y es un lujo tener una mirada como la tuya para rectificar errores, de los cuales yo solo no me doy cuenta. Es alentador para mí que vengas a leerme, ojalá que lo sigas haciendo, para el elogio o para la crítica sana, como la tuya.
      Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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    2. Te lo digo porque escribís muy bien, Ariel y, porque en su momento, también me lo hizo notar gente muy entrenada para eso. Yo sigo comentiendo errores y me gusta que me los marquen. El camino de la literatura es muy exigente y riguroso.
      Me alegra que no te haya molestado.
      Un abrazo.

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    3. Está todo bien Mirella. A este relato le tengo mucho cariño, ya tiene un tiempo, lo subí en tres sitios, lo corregí tres veces y en la última reescribí buena parte de él. Si lo subo es para exponerlo, consciente de que va a recibir críticas. La tuya es muy valiosa porque sos muy buena observadora. Afortunadamente para mi venís a leerme y a comentarlo, gracias de nuevo.
      Un abrazo.
      Ariel

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  7. Un relato muy bueno, muy bien como has metido ciertos elementos... me quedo siguiendo tu blog ,yo también tengo uno por lo que te invito a el, besotes.
    " estoy entre paginas"

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    1. Bienvenida Cristina, me alegro que mi relato te haya interesado, y acepto tu invitación. Estaré pasando por tu blog, a ver que cosas lindas puedo encontrar allí.
      Un beso.
      Ariel

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  8. Una exhibición narrativa en toda regla, una lección de dominio del lenguaje escrito y una muestra de autor con voz propia. La historia bien podría firmarla Bécquer o Darío. Un estilo poético que gira a través de una historia con un componente sobrenatural que esconde algo tan mundano como es la culpa. Saludos!

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    1. ¡Hola David! Muchas gracias por tan elogioso comentario. No sabes que placer que significa para mi todo lo que dices. Has hecho hincapié, como buen escritor y lector que eres, en el núcleo de la historia, y eso me pone muy contento. La culpa, ese sentimiento que tanto me interesa, la quise contar con estos dos personajes porteños de los que más quiero, y sin dejar de hacerlo desde el lado fantástico que tanto me agrada. Me halaga mucho todo lo que dices acerca de la narrativa y la poesía. Te lo agradezco mucho, eres en extremo generoso.
      Es un placer que hayas pasado por aquí.
      Nos seguimos leyendo.
      Un gran abrazo.
      Ariel

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  9. No conozco tu ciudad pero la describes de tal manera que parece que estuviera allá, al mismo tiempo nos vas envolviendo en la historia a base de realidad y fantasía, arrancándonos suspiros entre el romanticismo y el dramatismo que encierras en ella.
    Me ha encantado de principio a fin.
    Mis felicitaciones.
    Un abrazo.

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    1. Mariola, me agrada muchísimo que hayas venido aquí, ya he visto que has retomado la actividad en tu blog, estaré pronto nuevamente por allí. Y qué decir de tu agradable comentario, que me pone muy contento todo lo que dices, que hasta suspiros le pones, te lo agradezco mucho. Me alegra que te haya gustado el relato.
      Te mando yo también un abrazo para ti.
      Ariel

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  10. Ariel, quiero que sepas que, aunque no comente todos tus textos, siempre te leo. Para ser más exacta, tus textos los paladeo, los leo en voz alta, porque me gusta como suenan tus palabras, tan llenas de belleza. A veces paso temporadas en que guardo silencio, me cuesta hablar y escribir para otros, enmudezco. Esta es la razón de que "desaparezca" algunas temporadas. Me lleno de pesimismo y apatía. Quería que lo supieras. Hoy me has hecho un comentario maravilloso a mi último relato. Tan maravilloso que has conseguido que saliera de mi mudez, me has dado mucho ánimo. Es cierto que escribimos sobre todo para nosotros mismos, pero también para llegar a alguien. Por eso es muy importante sentir que alguien entiende el sentido de lo que escribimos. Tú siempre lo haces, sabes ver al otro lado de la máscara del humor. La mayoría se queda en la apariencia. Perdona el rollo, pero quería que supieras cuánto te agradezco esto y que siempre te leo, aunque no siempre comente. A veces hasta me da vergüenza porque creo que no voy a estar a la altura de tu texto.
    Este, por ejemplo, es una auténtica maravilla. Empiezas pintando esos cuadros de Buenos Aires. No conozco la ciudad pero he visitado algunos de sus rincones con tus relatos: sus lugares, sus colores, su luz cambiante. Siento que es bellísima. Después tus personajes. Haces retratos precisos. Con sólo estas frases ya describes a Jedrek: "un tipo que tiene el interior devastado... decidió interrumpir su intercambio emocional con el mundo...es un páramo...". Y luego está la historia, en la que siempre mezclas realidad con magia, una excusa para mostrar lo que más importa: emociones, sentimientos. Una historia que habla de un sentimiento terrible: la culpa. El conjunto, como siempre: una obra de arte.

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    1. Sé que me lees y aunque no comentes, no me preguntes porqué, pero siento que estás ahí detrás observando. Pero cuando lo haces, el corazón me da un vuelco de alegría. Yo diría que tú estás más que a la altura de cualquiera para dejar tus palabras aquí, porque, sabes, en todo este tiempo que llevamos leyéndonos y comentándonos, he aprendido muchas cosas, y una de ellas es que hay personas, como tú, con las que, inevitablemente, y en esto tampoco sabría darte razones, tengo una dosis de empatía o coincidencia literaria y emocional que va más allá de lo que escribamos.
      Tu último relato, Mari, te lo digo sinceramente, y no estoy tratando de lanzar elogios vacíos porque sí, me ha dejado pasmado. Después de leerlo me he quedado absorto no sé cuánto tiempo delante de la pantalla con la boca abierta como un tonto. Me preguntaba, pero cómo puede hacer, Mari, para escribir esta maravilla de texto, con esta profundidad. Y he quedado realmente conmovido, sacudido. Hace tiempo que no me pasaba. Y lo que pienso es lo que te digo, hay una coincidencia entre lo que tu escribes y lo que yo percibo que es invisible pero que logra movilizar mis emociones como un sacudón telúrico, algo que viene de muy adentro, muy difícil de explicar.
      Es todo muy hermoso lo que dices de este texto, no sé cómo agradecerte tantos halagos, y me encanta que me cuentes lo que has sentido al leerlo, tu sabes que son tantas las dudas que me asaltan antes de subir alguna historia, tantas las correcciones que le hago, que nunca estoy conforme, siempre falta o sobra algo, y es por eso que pienso que es una fortuna que me hagas saber tus impresiones, porque sé que eres sincera en lo que dices. Y, de nuevo, fíjate que tú mencionas los sentimientos y las emociones, que son las cosas más importantes que quiero expresar con todo lo que escribo, y eres la única que advierte la principal causa que me ha movido a realizar el relato en su real magnitud, el sentimiento terrible de culpa, así, con ese adjetivo casi feroz.
      Es un verdadero placer que hayas salido de tu silencio, como tú dices, para dejarme estas palabras que, te aseguro, me ayudan mucho a levantar la autoestima ya que siempre estoy al borde de pensar si tiene valor lo que escribo. El hecho de saber que estás ahí observando ya me alivia de esa carga.
      Te mando un gran abrazo, Mari.
      Ariel

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  11. ¡Ay!...que dan muchas ganas de estar en las veredas azules de Buenos Aires. Si a mí, , que no soy conciudadana tuya, me encantó este texto, a los que son, viven, o han vivido, o conocen Buenoas Aires en profundidad, probablemente les ha tocado un registro especial, el de la intimidad y el amor hacia un determinado lugar, pues es un homenaje a Buenos Aires lo que has escrito Ariel.

    Un texto poético, precioso y nada ampuloso. Es muy difícil ser lírico sin que se pasen de tuerca las tintas tan delicadas del lirismo, en eso eres un maestro Ariel, y es que usas una balanza equilibrada entre la humanidad humilde, sencilla (que no simple) y sensible de tus personajes (especialmente de Tilo), con sus sombras y luces, y la belleza de las palabras nada vacías, pues a mi me puede tanto la belleza de un color, como Tilo niño nacido entre latas y basuras en un hogar destrozado.

    Usted tiene espíritu de pintor, que lo sepa, pues en la paleta cromática de lilas, azules, rosados, naranjas, verdes y hasta celestes…debería de contratarte el patronato de turismo para anunciar tu ciudad en la época en que los jacarandás florecen.

    Y bajo el magnífico escenario de colores y naturaleza que has pintado, has hecho florecer de nuevo la figura de Tilo, tan querible

    Hay sobre todo, un tono mágico e irreal en todo el relato que contagia, no se puede leer con los ojos rígidos del pragmatismo, si te dejas llevar, tu historia nos mete en un mundo especial, entre la realidad y el ensueño. Me ha encantado la conversación con Selva, hay en ella urgencia y dolor. Hay, en todo el texto, sobre todo, un ingrediente que sabes tratar muy bien, belleza, una belleza nada hueca.
    Lo que te comenta Marimoñas "una obra de arte"

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    1. Isabel
      ¿Y qué puedo decir ante tanta hermosura de comentario que me has dejado? Tú, la magnífica escritora canaria, a la que tanto admiro. Y nada más ni nada menos hablas de lirismo, tú que puedes ascender y descender de ese Paraíso cuando quieres, cuando el texto lo pide, como sueles decir, con tanto acierto.
      Y qué bueno es saber que ya Tilo es un personaje querible para ti, eso me emociona mucho, tú lo sabes. Es muy importante para mí, además, la lectura que haces de las descripciones, del equilibrio, de los matices, de la belleza, esas cosas que tienen que ver con la estética, en las que pongo tanto empeño.
      En realidad, todo lo que dices me alienta, es como si me insuflaras oxígeno, tienes la energía suficiente como para entusiasmarme para continuar, y eso no es algo menor, eso es algo que te agradezco mucho, a veces uno tiene altibajos y los elogios de una excelente compañera como tú es invalorable.
      Isabel, eres muy generosa, te agradezco muchísimo todo lo que pones, muchas gracias por pasar por aquí a dejar tus palabras tan bonitas.
      Te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  12. Vuelve a aparecer Tilo por uno de tus relatos, ahora ya mayor y dedicado al negocio en que se perdió su madre. No obstante seguro que cuida a las chicas como nadie, pues nadie mejor que él sabe de las penas de ese mundo. Nos vuelves a acercar al realismo mágico de la mano de la historia de Jedrek y su añorada esposa, una ausencia que no puede soportar hasta el punto que decide marcharse con ella. Como siempre tus textos son de una profundidad envidiable. Un abrazo.

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    1. Es cierto, tiene tanto de mi el personaje de Tilo. Aparece en muchas historias y parece que siempre me está tironeando de la manga para que lo haga aparecer en alguna más, me ofrece generosamente su corazón para que lo llene de sentimientos, tal vez por eso sobrevive, Jedrek no, he tenido que desprenderme de él, pero creo que se fue de la mejor manera, no hay peor culpa que la que no permite ser perdonada porque está la muerte de por medio, la ficción permite el perdón apelando a la fantasía y el ha tomado la buena decisión.
      Muchas gracias por llegarte hasta aquí.
      Un gran abrazo, Jorge.
      Ariel

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  13. Bonita combinación de magia y realismo en tu relato, acompañado por ese lenguaje tan lírico que siempre aparece en tus descripciones y donde los paisajes acaban siendo como otros personajes.
    Me ha gustado ese bucear en el carácter de Jedrek y en sus decisiones, igual que esos extremos entre una vida nocturna que una imagina un tanto embrutecida por alcohol y drogas y esa parte sensible que aunque escondida está ahí.
    La culpa ronda al protagonista, una culpa silenciosa que está ahí y que no lo deja remontar y al final resuelves con una sonrisa eligiendo estar en paz con él mismo, buen broche para un relato romántico y mágico.
    Un abrazo

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    1. Es muy lindo lo que mencionas de los paisajes, me pasa lo mismo con la ciudad entera: termino hablando de ella como si fuese una persona. Es algo que no puedo evitar, es un lugar común en las cosas que escribo. Hay historias que no pasan por aquí, tu lo has visto, pero son muchas menos.
      El tema de la culpa fue el núcleo central que me llevó a escribir este texto, me hubiese gustado ahondar más en él todavía, porque me interesa mucho indagar en ese sentimiento. Has realizado una lectura muy acertada del relato y eso, aparte de ser algo que me halaga, reafirma la sensibilidad que tienes para hacerlo. Muchas gracias, Conxita, por todas las cosas bonitas que dices y por pasar por aquí.
      Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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