viernes, 27 de enero de 2017

Elegía para que me perdones por dejarte sola

   Hasta aquí he venido con el alma en suspenso, a redimirme, en este altar que tengo delante de mis ojos, la “Torre del Tiempo”, para dejarte una lágrima por el olvido en que te he puesto, por la falta de delicadeza de besar la palma de tu mano ¡Hace tanto tiempo que no lo hago!
   Ya he dado las diez vueltas de rigor a este monumento emplazado en el centro del Jardín de la ciudad, y he hecho tantas promesas, que espero haber despertado del aburrimiento a los dioses griegos de la Cinta Zodiacal, que están aquí en lo alto, observando mis sospechosos movimientos. Los puedo ver detrás del gran globo, esa bóveda celeste, al costado del reloj de sol, murmurando entre ellos, vaya a saber lo que dicen de mí. Pero tienes que creerme, he venido empujado por la inmensa paciencia de tu amor. He padecido, durante todo este tiempo en que no he reparado en ti, los rigores del frío, del invierno del alma, lejos de tu calor. Y he pensado mucho en la muerte durante las horas en que me he apartado, casi sin verte. 
   Y también he recordado tus quehaceres, las labores que te han mantenido en el ajetreo, con tus alas desplegadas, planeando en la tormenta de tus emociones, tratando de curar tus heridas. Y todo lo has tenido que afrontar sola, casi sin mi presencia para contener tu llanto, tu respiración agitada por las noches, tus suspiros en la oscuridad, con los ojos abiertos sin poder dormir tu tranquilidad habitual. 
   He venido hasta aquí, porque en estos días me he dado cuenta de muchas cosas, oscuros vaticinios que no he sabido leer en los astros y en estas avenidas arboladas. Ya hace semanas que, en Buenos Aires padecemos, los sombríos efectos que trae la lumbre escarlata sobre las copas de los árboles, Sagitario está en la casa 7, y la influencia pesada de Saturno se cierne sobre tu signo. Afortunadamente, lo tienes al gran Zeus dominando tu espacio, el que está en la cima del Monte Olimpo, que convoca a las tormentas, y provee la lluvia a los campos sedientos.
   Yo he visto en sucesivas noches el ascenso de la Luna Roja por detrás de las incontables vaginas desgarradas que, al crepúsculo, forman los contornos de los edificios. Y sin ir más lejos, además, ayer he visto al Paralítico en su silla de ruedas, en una de las esquinas de la Plaza Houssey, persiguiendo a las palomas. Ha capturado, el miserable, sobornándola con migas de pan, a la de iris color carmín. Ha clavado en sus ojos circulares, con certera puntería en el centro de sus oscuras pupilas, los alfileres fríos y oxidados que siempre lleva en su cartera negra. Y la ha dejado ciega. Seis, maldito número, han sido los tropiezos del ave contra los troncos de las acacias, en los vuelos imprecisos que ha intentado. Recién en el séptimo logró cobijo en el follaje del nogal enorme que está en el centro. Fíjate, todos los enigmas que, en su momento, no he advertido.
   Y ha habido más señales en estas horas aciagas en que he apartado mis ojos de tu figura aislada, en que no he posado mi mirada en tu rostro. Tal vez, la mayor, haya sido el desvelo que he padecido, tres noches insomnes y tres días interminables, los astros han querido silenciarme para separar nuestras voces.
   Y por eso he venido por ayuda porque solo no puedo, mis fuerzas han sido diezmadas, el ave infernal me sobrevuela, me empuja hacia la locura. La desidia y el miedo se han apoderado de mi mente y no me abandonan, no puedo espantarlos, necesito de tus poderes, aún diezmados. He venido hasta aquí con mi semen intacto, ese almíbar que no es lo único que me queda para verter sobre tu piel blanca, porque conservo aún mis besos encarcelados, mi abrazo desnudo de dolor, y, además, he ofrendado mi congoja, que se tiñe de color marrón y permanece en mí, dormida alrededor de tu recuerdo celestial.
   Todo he intentado para llegar hasta tu sitio, pero se ha dañado mi memoria, no encuentro el sendero que me lleve hasta tus brazos, he pedido, he rogado, he hecho todos los intentos necesarios para llegar a tu puerta mágica, la he buscado por todas las calles de Palermo, he buscado el resquicio secreto que los dos conocemos, pero no ha sido suficiente. Me he chocado con todos los cristales, como un murciélago que ha perdido el juicio, como una mariposa extraviada tratando de alcanzar su norte en una tarde de verano tórrido.
   Perdóname mi amor, que no te he dicho que te quiero, que no te he susurrado mi amor al oído con palabras dulces. Merezco este castigo, pero ten piedad de mí, solo te pido que suspendas tu silencio y vengas a buscarme al pie de esta “Torre del Tiempo”, tú sabes dónde está, necesito refugio en tu nido, en tu espacio escaso, espero tu abrigo ante esta tormenta de locura que me acosa, que me hace temblar los dedos, que me anula el ánimo. Alivia mi dolor, mi mente no tiene descanso, ven a proveerme de tu sosiego de siglos, estoy pisando el borde difuso de la insania, rescátame, que este camino se desbarranca inevitable, solo tu presencia aquí, al pie de esta columna, tomando mi mano entre las tuyas, espantará todo el inmenso dolor que padezco.

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42 comentarios:

  1. Creo que el personaje de tu historia, está al borde de la locura. El egoismo puede povocar esos desbordes y cuando se toma conciencia, la soledad es la única compañia.

    Fuerte relato, muy bien narrado y encuentro que es toda una metáfora de un corazón que perdió el rumbo.

    mariarosa

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    1. Se ha sentido cómodo, siempre recibiendo la calidez del amor, pero no ha sabido entregar el suyo a la mujer que dice que ama, es un miserable avaro emotivo, se arrepiente, advierte su tremenda soledad y desamparo, le pide perdón, la desesperación lo acerca a la locura ¿ella vendrá en su socorro?
      Gracias por leer María Rosa.
      Un saludo.
      Ariel

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  2. No sé qué decirte, querido Ariel. Tu prosa cada vez me sorprende más tu prosa, mágica, poética, con la fuerza de las leyendas antiguas. Un beso y mis felicitaciones

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    1. Está atormentado por no haber sabido corresponder los sentimientos de su amada cuando ella más lo necesitaba, se desespera, la culpa lo corroe, y se entrega a los ritos para pedir ayuda a los dioses antiguos, espera que lo escuchen los astros, no encuentra el camino terreno, el más sencillo para pedir perdón, el del idioma cotidiano.
      Gracias por tu comentario, querida Ana, es muy bonito.
      Un beso.
      Ariel

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  3. Que bonito lo que escribes, me encanta leerte!!

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  4. Hay en tu relato algunas constantes que se repiten, los pensamientos obsesivos del protagonista, el intenso sentimiento de culpa, la búsqueda de un bálsamo que lo libere de su angustia. Angustia es lo que transmite y traspasa la pantalla, la angustia del protagonista llega hasta el lector. Por otro lado está el objeto de su desvelo, el ser amado que no se nombra en ningún momento pero que está presente desde el principio hasta el final. Por un momento llegué a pensar incluso que era a la propia Buenos Aires a quien dirigía sus súplicas. Nos regalas algunos símiles descarnados muy bien hilados, propios de quien domina con solvencia el lenguaje. Buen trabajo como es costumbre en ti Ariel. Abrazos.

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    1. Pudo haber sido, como no, también Buenos Aires la destinataria de este lamento que el protagonista declama, porque no menciona ningún nombre propio. No lo pensé, es una muy buena lectura, también posible. Lo cierto es que esas emociones intensas que mencionas acosan tanto al protagonista que su mundo interior se expande, y de tal modo lo hace que en su Universo solo cabe su dolor y ni siquiera atina a dibujar la imagen de ella.
      Magnífico comentario Jorge. Me has hecho reflexionar sobre esa otra manera de observar el texto.
      Un fuerte abrazo.
      Ariel

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  5. Por lo pronto aún no lo he leído (ando algo liada ultimamente), ya lo haré con tiempo y calma...pero quería felicitarte por la ilustración que has elegido y que me gusta mucho.
    Hasta pronto Ariel.

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  6. Ariel, querido amigo. Creo que has escrito este texto con el corazón en la mano. Tu prosa tiene una enorme calidad. Eres un escritor novel, llevas poco tiempo en esto. No me quiero imaginar a las alturas que habrás de llegar con el transcurso del tiempo. En especial porque no renuncias ni al ritmo, ni a la riqueza del vocabulario ni a la exposición de los sentimientos. Pobrecitos los mediocres y los convencionales de los diálogos. No te llegan ni a la altura del tobillo. Eres grande Ariel. A veces hasta me parece hallar como una demasía de belleza en lo que escribes. Tu estética bordea el umbral de lo perfecto.Y yo, como lector (y escritor) me siento por momentos deslumbrado. Te mando un gran abrazo.

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    1. Muchas gracias Néstor, entrañable amigo y escritor. Qué decir ante tantos elogios, solo agradecer este comentario que tiene tanta fuerza que puede levantar del suelo a un moribundo. Cada punto que tocás me deja reflexionando, son luces que se encienden y que me van marcando por dónde se encuentra el camino adecuado. Es un lujo tener un lector tan avezado que posee en la mirada una envidiable sensibilidad. Es una fortuna contar con un escritor de tu talento que se acerca a palmearme la espalda con estas palabras tan hermosas. Te lo agradezco mucho.
      Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  7. Me maravillan tus textos, esa es la palabra exacta, amigo Ariel, por esas expresiones que utilizas que no sabría cual elegir, porque son todas preciosas, pero me quedo con esta:

    "... estoy pisando el borde difuso de la insania, rescátame, que este camino se desbarranca inevitable...".

    Tu texto tiene tanta delicadeza, es sublime, de profundo sentimiento y nos lleva a imaginar al personaje en esa locura inevitable.

    Magia en tus palabras, amigo mío, y brillo en la pluma que escribe de esta manera.

    Felicitaciones por tu manera de transmitir.

    Besos.

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    1. Me haces unos elogios magníficos, María, te los agradezco mucho. Tu eres una persona sensible y puedes percibir con claridad los sentimientos, y además cuando lees lo haces poniéndote en la piel de los personajes, lo sabes hacer, sabes dejarte llevar por la historia. A mi me pasa con tus poemas y tus relatos, inclusive con tus comentarios. Te entregas de corazón cuando lees y cuando escribes, y sabes conmover. Me ha emocionado lo que dices, compañera de letras.
      Un beso enorme.
      Ariel

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  8. Buff Ariel, siempre me gusta lo que escribes, pero hoy es de esos días que me quedo sin habla, de verdad. ¿Cómo es posible que te salgan estas maravillas de tu cabeza? ¿Cómo es posible encontrar tanta belleza y a la vez tanto desgarro y locura en un relato corto? Se llama talento, no hay otra palabra, pero del grande. Talento es la capacidad de emocionar de una manera u otra. Y tu lo consigues texto tras texto, con un lenguaje que supera lo sublime.
    Un abrazo enorme Ariel.

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    1. ¡Hola Ziortza! Es muy lindo todo lo que me dices, es que trato de ser genuino con lo que escribo, a veces acierto a veces no, pero en todo caso trato de volcar al texto una emoción que he sentido, un estado de ánimo que me ha sacudido, algo que me ha pasado. La forma que tomará finalmente y lo que harán o dirán los personajes lo defino cuando llega el momento, y lo demás es trabajo, mucho trabajo, agradable trabajo.
      Un placer que hayas venido y me alegra que te haya emocionado. A mi también me gustan mucho las cosas que tu escribes.
      Un gran abrazo.
      Ariel

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  9. Ufff! Inquietud,... quizás eso sea lo que me sugiere tu relato, ese desamparo desgarrador, esa locura y esa huida hacia adelante, confiando en la fuerza de los astros para mitigar su culpa (no hay nada mejor que culpar a los dioses de todos nuestros actos). Pero fíjate que también por un momento, como Jorge VB, pensé que te referías a la ciudad de Buenos Aires,... e intenté hacer memoria para ver si recordaba alguno de los muchos monumentos de tu ciudad, especialmente en el Jardín Botánico. Estupendo relato R. Ariel

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    1. Me gusta mucho lo que dices de los dioses, es verdad, coincido contigo. Cuando el desamparo es enorme recurrimos a ellos, nuestro dolor es tan grande que nos parece que no podemos solos, que necesitamos de potencias mayores, como los dioses o las fuerzas de la Naturaleza, que tu tan bien conoces.
      Y tienes un ojo muy bueno para la lectura y una buena memoria. La "Torre del Tiempo" que también se llama "Torre Meteorológica" o "Columna Meteorológica" es un monumento que se encuentra en el Jardín Botánico de Buenos Aires, es uno de los grandes monumentos que tenemos. Yo voy muy seguido allí, es una obra maravillosa. En el extremo superior tiene la gran esfera celeste, el globo terráqueo y la cinta Zodiacal que menciono en el texto y tiene la misma composición que la imagen que he puesto como encabezado de esta entrada. Es una donación de la comunidad Austro-húngara que data de 1911. A ti que te gusta tanto viajar y que has visitado este sitio no te ha fallado la memoria, puedes recordarla buscando en Google, hay mucha información interesante sobre ella, su aspecto es realmente mágico.
      Muchas gracias por pasar por aquí, un abrazo fuerte.
      Ariel

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    2. Qué casualidad!, había pensado en ella, la conozco!... pero me despistó el tema meteorológico!!jajaja, bueno en todo caso te felicito de nuevo por el relato!

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    3. Has visto, es fascinante!!!!

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  10. El texto es de una prosa impecable, con metáforas bien elegidas.
    El contenido es bastante ambiguo, donde se mezclan la locura, la astrología y los videojuegos (la Torre del Tiempo ¿es de Pokemon?).
    Sobre el final me surgió la duda si esa mujer era de carne y hueso o quizás fuese Venus: "...ven a proveerme de tu sosiego de siglos..." o formaba parte del delirio del protagonista.
    Me pareció muy bueno, Ariel.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Mirella, por tu comentario. Sí, de entrada quedó plasmada la asociación entre la locura y la astrología, no puedo decirte por qué, es como que me vino pegado a las emociones del personaje. De ese modo apareció también la "Torre del Tiempo" que tenemos en el Botánico, como le mencionaba a Norte, ese monumento que tanto me fascina. No conozco el videojuego que mencionás, en realidad poco se de eso porque no me gustan.
      La mujer es de carne y hueso, pero deliberadamente no la menciono, las emociones del personaje que intento describir son auténticas, y el suceso que lo desgarra también.
      Me alegro que te haya gustado, Mirella, es un placer que vengas por aquí.
      Un abrazo.
      Ariel

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  11. Un gran relato estupendamente relatado y en la que sin lugar a dudas el dolor desgarrado del protagonista no deja indiferente a quien está detrás de la pantalla leyendo sin parpadear.
    No sé si está rozando la locura o su penar es tan intenso por el amor que no ha sabido cuidar como merecía y es esa perdida la que engulle al protagonista y al lector, sea como sea decirte que me he quedado gratamente sorprendida por la calidad, la soltura y sobre todo que es lo que importa por esa manera que tienes de hacer que una se meta dentro del texto y lo sienta en su piel.

    Un abrazo.

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    1. Así es Mariola, tiene una pena muy intensa, está en deuda con la mujer que ama, se siente culpable por que no la ha sabido acompañar cuando ella más lo necesitaba. Me da mucho ánimo tu comentario, me agrada saber que has podido ponerte en la piel del protagonista y que te ha atrapado la historia.
      Muchas gracias por tus elogios, es muy lindo que me hayas dejado tan bonitas palabras.
      Un abrazo.
      Ariel

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  12. Un relato bellísimo, que, como casi todos los tuyos, dota a la ciudad de un aura de encantamiento y ensueño.

    ¡Saludos!

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    1. Muchas gracias, Denise, sos muy generosa, es muy lindo lo que decís, me pone muy contento. Es muy difícil, para mi, definir ese aura, ese encanto. A veces me pongo a pensar en eso y las respuestas son múltiples o tornan difusa cualquier definición. Creo que cuando me refiero a la ciudad, o la personifico, en última instancia, en el fondo, estoy hablando de mis vivencias, de las vivencias de nuestros amigos y familiares (en capital y GBA), de las personas con que nos cruzamos por la calle, de los lugares que frecuentamos, del día y de la noche porteña, esa mezcla de sonidos y aromas que es nuestro lugar en el mundo. Bueno, esto es lo me disparó tu comentario.
      Te mando un gran saludo.
      Ariel

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  13. Bellísima elegía, Ariel. Menuda 'tormenta de locura' se desata en la cabeza de tu protagonista en busca de la redención. Transmites al lector con una sobresaliente y cuidada prosa un arrepentimiento brutal en él, un errar sin rumbo, una insoportable levedad de su ser (parafraseando a la película que lleva este nombre).
    Le ofrezco una solución: que se perdone a sí mismo y sea más condescenciente con su persona. Luego ya puede salir en busca de la ayuda de los dioses.

    Por lo demás, decirte que me ha sobrecogido la escena del paralítico y la paloma ciega, Ariel. Relatas las cosas de tal forma que parece que las esté viendo.

    Un beso y que tengas un feliz lunes

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    1. Tienes razón Chelo, para que pueda lograr el perdón de la persona que ama, primero deberá perdonarse a sí mismo, y no sabemos si lo ha hecho. De todos modos ha dado el primer paso: el arrepentimiento. Esperemos que ella sepa mirarlo a los ojos y percibir que su pedido es honesto.
      Qué bueno saber que has reparado en todos los detalles y que en la lectura que haces interpretas la carga sentimental que pesa sobre le personaje.
      Muchas gracias por pasar por aquí y que pases un feliz lunes tú también.
      Un beso.
      Ariel

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  14. Una maravilla, R.Ariel. El texto fluye con musicalidad, cada frase no solo es caviar para el paladar, sino que transmite la emoción y personalidad del autor. Una bellísima prosa poética, arrebatadora... sin duda tienes un maravilloso don y una paleta de repleta de sentimientos para cuadros como este que nos muestras. Enhorabuena!

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    1. Hola David. Me siento muy honrado por tus elogios. He tratado, como dices, de trasmitir las emociones que abruman al personaje/autor, quise que apareciera eso en primer lugar y he decidido hacerlo en un contexto que los realzara, les diese más fuerza, y por supuesto belleza. Me agrada mucho que te haya gustado y que hayas visto en este texto todas las maravillas que pones en tu comentario, lo cual me pone muy, pero muy contento. Es muy bonito lo que dices y cómo lo dices, alimentas de ese modo mis ganas de seguir escribiendo, sin duda.
      Muchas gracias por tus halagos y felicitaciones, es un placer que hayas pasado por aquí.
      Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  15. Respuestas
    1. Muchas gracias María Pilar, eres bienvenida a este sitio.
      Un saludo.
      Ariel

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  16. Has descrito muy bien ese torbellino de emociones que siente el protagonista, toda esa culpa acumulada que no lo deja estar bien, ese bordear la locura por haber perdido lo que no supo apreciar, ese suplicar un perdón que primero debe darse él y después saber comunicar al otro.
    El lenguaje como siempre espléndido, ese jugar con la textura de las palabras que te envuelve y te hace sentir la angustia del protagonista, su culpa, sus miedos.
    Un abrazo Ariel

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    1. Conxita, tu comentario es especial para mí porque tú sabes ver bien en los entresijos psicológicos del drama del protagonista, me alegra que pienses que acerté al describirlo. Además, te agradezco lo que dices de las palabras, esos elementos que debemos ordenar en el texto para tratar de trasmitir las emociones.
      Es un placer que hayas pasado por aquí.
      Un abrazo Conxita.
      Ariel

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  17. Tienes un registro literario marcadamente definido Ariel, reconocería un escrito tuyo entre muchos otros.
    Tus textos no son fáciles, fluyen porque tienes maestría para incidir en la belleza poética, y sobre todo en los sentimientos, tienes el don de escribir con un tono intimista que llega al lector receptivo, pero repito, no son fáciles de elaborar, y no solo por el trabajo que intuyo hay en la trastienda, sino por ese cualidad innata que tienes para enamorarnos de tus escenas (las externas y las internas), te apoyas en los escenarios para no solo “decorar o ambientar”, sino para a través de ellos, incidir en la humanidad del personaje que hayas decidido, esta vez desde la primerísima persona con el alma en suspenso. El tiempo también se suspende cuando te leo Ariel.
    O.D. Me encanta el titulo

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    1. Qué bueno que me digas que lo que escribo tiene un registro propio, es un elogio enorme, muy grande, Isabel. Le pongo mucho esfuerzo y trabajo a todo lo que subo aquí para exponerlo. A veces en forma acertada, a veces no. Siempre con muchas dudas, pero nunca en forma precipitada, todo lo corrijo, lo reveo. Se que este es un camino que no se termina, que está siempre en construcción, y ahí es donde cobra validez tu opinión, parece que el sendero que sigo es el correcto y eso me anima. Haces una lectura que me alimenta, es un gran aliciente que una escritora como tú se acerque a leer y comentar mis cosas. Isabel, tu generosidad me hace bien, te lo agradezco mucho. La última frase que pones ("El tiempo...") es muy conmovedora, no se como retribuir semejante halago.
      El título largo salió en forma espontánea, sin pensarlo, me alegro que te encante.
      (Aprovecho para decirte que VH va a toda vela y que es un placer leer cada entrega que pones)
      Un abrazo desde aquí.
      Ariel

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    2. Gracias Ariel, ahí ando con V.H. en contra del tiempo, antes del 30 de marzo tengo que tenerla terminada, corregida y editada. Si por mi fuera le daría otra vuelta de tuerca, pero no queda otro remedio que avanzar...y soltarla de una vez.

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    3. Supongo que debe ser como tener una hija. Cuando llega el momento del parto tiene que salir a la luz y no se puede retrasar. En estos momentos debes dedicarle tus mejores esfuerzos. Será el mes que viene y verá la luz con los mejores augurios porque es una novela hermosa ¡Mucha suerte Isabel!
      Te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  18. Madre mía! que desgarros, infinidad en registros, tanto lingüísticos como literarios, y metáforas...un despliegue, vamos qué, un gustazo leerte, querido amigo, pones el alma en tinta, creas proyectando desde tus adentros, con ese sentimiento propio que te define.

    Qué más decirte qué no te hayan dicho ya los compañeros, si con esta entrega tan de "ti" brota fácil el elogio verdadero.

    Un besito, Ariel, como siempre te lo mando, hasta tu orilla desde la mía. :-)

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    1. ¡Ay! mi querida Yayone, el gusto es mío, de veras lo digo, es una verdadera delicia recibir de ti tanto aliento, porque lo que dices me da más aire, me da ánimos para escribir, me da ganas de seguir poniendo en letras los sentimientos y las emociones, del mejor modo posible. Es tan lindo lo que me dices que, siendo ya hora de ir a acostarse, aquí en mi ciudad, me quedo pensando en tus palabras.
      Un beso desde aquí, a través del mismo océano que nos une.
      Ariel

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  19. Una elegía estupendamente llevada para el sinsabor mortífero de no saber dar del buen amor: ¡qué triste! ¿Para cuál de los dos será peor? ¿Tendrá remedio?
    Buen trabajo, Ariel.

    Un beso y muy buen finde.

    Fer

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    1. El amor, o las relaciones entre las personas que se aman profundamente, tienen los altibajos que demanda la felicidad. Supongo que sí, que se va a solucionar, el personaje muestra un amor ferviente por ella capaz de demoler montañas. Ella, no sabemos si sufre, esperemos que acceda a perdonar su olvido.
      Me alegro te haya gustado Fer, buen finde.
      Un beso.
      Ariel

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