miércoles, 11 de enero de 2017

Sugerencias

Ilustración: Edgardo Rosales
   Mujer, tú has estado en Buenos Aires, te reconozco. Recuerdo que te dije.
   —Si alguna vez vienes aquí tienes que ir a ver el río, desde la Costanera. Ve allí en una tarde fría y lluviosa. En esos días tiene que haber viento y verás que sobre el agua marrón se forma un jaspeado de olas de espuma blanca. Ahí aparece el león dormido que respira.»
   »Si andas por la noche en las calles del centro puede que alguien se te acerque con una sonrisa y una palabra. Tú sabrás si responderle, pero no te quedes con la duda. Los porteños tienen el corazón blando, la voz ronca y el alma cautiva de los solitarios. Los encuentras en cualquier café, entra y solo déjate ver, que ellos sabrán mirarte a los ojos. Lleva una gota de perfume puesta sobre la piel, no mucho, ellos dejarán a un lado sus lecturas, alzarán sus rostros hacia ti, son curiosos y quieren saber, siempre, quién es la dama que entra detrás de esas fragancias.
   »Te llevarán a caminar por los empedrados, les gusta hacerlo a la bajada del sol, con la tarde ocultándose tras los edificios. Pero será después, cuando se enciendan los faroles, que te dirán palabras dulces, porque se encariñan enseguida de una cara bonita, de una falda ajustada, o de unos labios pintados. Si así lo sienten te lo dirán en pocas palabras, caminando despacio por las calles embrujadas de San Telmo. Parecen duros pero cualquier mujer les puede agitar el corazón con una sonrisa.
   »Te llevarán a ver el río, de todos modos, porque Buenos Aires es una dama recostada en la costa. Y hay que verla al levantarse y a la hora de dormir. El verano la enloquece y llama al viento por la noche, con silbidos, para que la abanique con su brisa. El invierno la pone triste y hay que abrigarla con cantos y violines. 
   »Ellos no te van a advertir que el chapotear de las olas contra las rocas son murmullos de amores pendientes, no. Si encuentras aquí una pasión te la podrás llevar a tu país, pero no podrás llevarte el agua que corre silenciosa por el cauce. Pero corre ese riesgo, aunque debas volver, porque este río suele hechizar a las enamoradas de tal modo que siempre quieren regresar. 
   »Tienes que ir en un día de sol a la Plaza de Mayo, llévate un libro de poemas, está lleno de palomas. Es un escándalo de sol al mediodía. Si quieres podrás bailar frente a la Pirámide, junto a los bancos verdes, si estás dispuesta, nadie se va a asombrar. Verás las paredes encaladas del Cabildo, pero no llegarás a los oscuros túneles subterráneos que llevan a algún lugar de este estuario misterioso. Sin embargo, podrás escuchar las voces encerradas de las ánimas perdidas, desde hace dos siglos, en estas cavernas secretas. Se logra por la noche, apoyando tu oído a las paredes de los arcos encalados. 
   »Verás un edificio bajo y largo de color rosado que alguna vez fue el fuerte de defensa contra los soldados invasores, aquellos que venían con los barcos a plantar banderas. Pero eso fue hace mucho. Ahora, este río que parece un mar, porque es todo extensión hasta llegar al horizonte, no ofrece más peligro que el de embelesar a las almas femeninas como la tuya.
   »Corre el riesgo, vale la pena, llévate un amor en tu corazón.

* * *
   Y veo que me has hecho caso porque hoy, un año después has regresado, te he visto entrar en el salón de la milonga, entre la bruma roja, con un tenue rubor en tus mejillas, con el rápido fluir de la savia de tus venas. Te sentaste en la barra para mojar los labios con un poco de alcohol, entonar tu osadía, paladear el aroma ardiente de ese vino seco y dejar dos marcas de carmín en el borde de la copa, mientras esperas por el próximo baile.
   Estás hermosa con ese vestido negro y él, aunque no te lo ha dicho, se completa vanidoso con tu presencia. Te busca con sus ojos, mientras tú bajas la mirada, te simulas distraída, y te acomodas los cabellos despejando tu frente, quieres seducirlo una vez más con las tersuras de tu rostro.
   Ahora suenan los acordes llamando a las parejas, él inicia el gesto y tú le cedes el extremo de tus dedos avanzando hacia el centro de la pista. Tu brazo izquierdo asciende a enlazarle suavemente el cuello, seguramente sabiendo que lo conquista tu perfume de mujer. Apoyas tu mejilla en la de él, ladeando levemente tu cabeza en un gesto femenino. Tu mano derecha busca la suya, y él con la otra te sujeta firme, bien abajo, en el borde inferior de tu espalda, donde siente la ternura de tu cuerpo. Te dejas llevar, dibujas el piso con tus talones apenas levantados. Tal vez te hayas descalzado y con las pestañas entornadas estés soñando tu momento eterno. 
   Y envuelves, de este modo, tus muslos con los suyos, en un contacto voluptuoso, un acuerdo común entre ambas partes. Has venido a buscar a tu hombre, para quedarte quizás aquí, definitivamente, afirmando la fatalidad del embrujo del amor, y la lujuria inevitable de la danza sensual de esta ciudad, en esta orilla, en Buenos Aires.

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26 comentarios:

  1. Querido Ariel, he leído mas de una vez este texto extraordinario. Una verdadera joya dentro del estilo "Internet" a la que nos ha llevado la tecnología. Alrededor de 1000 palabra. Y tuve que hacerlo. Tuve que volver a leerlo para salir del estupor que esta obra de arte me ha causado. El marco, la elaboración, la estructura semiótica del texto, la increíble comunión que logras establecer con el lector al contar la historia. En fin, y ese candor y ese descaro para con la ciudad del que yo carezco. Siempre tengo como un pudor al nombrarla y sin embargo tú (me da risa este "tú")la pones irradiante en el centro de la escena, sensual y extraordinaria. No puedo menos que felicitarte por esta pequeña joya literaria. Te mando un gran abrazo.

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    1. Hola Néstor ¡Qué alegría! Me alegro que te haya gustado, vos sabés cuanto te agradezco los elogios, el análisis. Y bueno, que digas que lo leíste dos veces me pone muy contento, y que hagas hincapié en la comunión con el lector ya excede (gratamente) las pretensiones que abrigaba para este texto breve. Vayan también los halagos para esta Buenos Aires que llevamos en el corazón, esta dama que nos susurra al oído las cosas que tenemos que escribir, y los piropos que siempre quiere que le digan. Un abrazo grande, maestro y amigo.
      Ariel

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  2. Un baile íntimo, lento, preciso…con el lenguaje y la sensualidad. No es preciso ser varón, ni porteño para que nos llegue directo este texto fuertemente delicado (no, no se contraponen los términos)…aunque das referencias que esos guiños lo sentirán como propios quienes hayan paseado por la Costanera en una tarde o con viento.
    Hablas con la misma pasión de Buenos Aires que de la mujer que entre en ella.
    ¡Que delicia Ariel!

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    1. ¡Muchas gracias Isabel! Muy bien dices, tengo pasión por esta querida Buenos Aires que siempre tiendo a personificar, tal vez porque a mí me resulta difícil definir sus cualidades, sus misterios, nunca llego a comprender el motivo de cada uno de los adjetivos que le regalo, y entonces sigo intentando en forma indefinida el mismo movimiento. Y, por supuesto, también por todas las mujeres que por aquí vengan a visitarla.
      Te mando un cariño enorme.
      Ariel

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  3. Me he dejado mecer por la cadencia de este relato, las palabras tan sugerentes que enamoran. Esas sugerencias que desprenden delicadeza y espolean el deseo de volar hasta Buenos Aires y adentrarse en sus calles. Una belleza, Ariel.

    Gracias.

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    1. Es muy agradable saber que te haya podido trasmitir las sugerencias con la delicadeza que tu dices, porque es como decir que he cumplido mi objetivo: mostrar que los porteños somos generosos al momento de abrir las puertas de nuestros corazones.
      Querida Ana, muchas gracias a ti por tus bonitas palabras.
      Un beso.
      Ariel

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  4. Maravilloso relato, según lo fui leyendo me he adentrado en esa ciudad que me encantará un día visitar. Y bailar con algún porteño por qué no, bailar al son de la música de tango. Un abrazo

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    1. María del Carmen, me alegra que te haya gustado el relato. Creo que a ti, que te gusta viajar, te agradaría la experiencia de visitar esta ciudad, es muy generosa la gente y, por supuesto, encontrarás muchos sitios en donde bailar tango, y en donde te pueden enseñar si es que no lo has hecho nunca.
      Un abrazo.
      Ariel

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  5. Un texto embriagador. La prosa poética contenida, la musicalidad de los párrafos... La elipsis lograda, cerrando el círculo. Con sabor a tango, con sabor a amor, a deseo. Enhorabuena!

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    1. Muchas gracias David. Hermoso adjetivo le has puesto al texto: embriagador, y bonitos los elogios que me dejas. Es un placer que te hayas pasado por aquí.
      Un abrazo.
      Ariel

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  6. Qué bella manera de describir a Buenos Aires y, al mismo tiempo, enlazarla con una mujer que vino de visita y regresa. Como dos amores diferentes que se juntan en la cadencia de un tango.
    Muy bueno, Ariel.
    Un abrazo.

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    1. Sí, la mujer, el amor, Buenos Aires, vos sabés Mirella que tengo esa inclinación inevitable que me lleva a unir estos tres elementos en muchas cosas que escribo, y en este caso unidos con la danza sensual por excelencia que sobrevuela nuestra ciudad, y disfruto mucho al hacerlo, por eso es muy gratificante para mi tu elogio.
      Te mando otro abrazo afectuoso para vos.
      Ariel

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  7. OH Ariel que preciosa tu manera de describir a esa gran dama, casi he podido imaginarla y mientras te leía juraría que algo de ese acento que vosotros tenéis casi me leía tu bello relato.
    Me gusta mucho como le das protagonismo a la ciudad, la describes tan viva. Un placer ese paseo al tiempo que se escuchaba una bonita música de fondo. Me repito Ariel, pero haces poesía con tu prosa.
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias Conxita. A veces me pregunto si esta inclinación que tengo a escribir sobre esta ciudad, a darle ciertos poderes, como si fuera una dama hechicera, no abruma a los que aquí vienen a leer mis cosas. Pero cuando tu llegas desde Barcelona, tu espléndida ciudad, a dejarme aquí tan bonito comentario me digo que no, que he hecho bien, que una excelente escritora como tu puede entender esta especie de enamoramiento que se padece por la ciudad natal. Me agrada sobre manera lo que dices sobre la poesía de mi prosa, de veras que es un elogio que casi no me cabe dentro del pecho. Un gran abrazo Conxita.
      Ariel

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  8. He estado un par de veces en tu Buenos Aires querido,... he estado es la costanera disfrutando de ese río interminable, he disfrutado de esos cafés, de esa ciudad que se reinventa cada día,... y me he deleitado con la lectura pausada y serena de tu estupendo relato. Gracias!

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    1. Qué bueno saberlo, Norte, que me lo digas tú, que gustas tanto de viajar y recorrer lugares. Me alegra mucho que te haya gustado el relato. Eres bienvenido a este sitio, es una alegría que hayas dejado tu comentario con tantos elogios.
      Un abrazo.
      Ariel

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  9. Un bellísimo relato que hace gala a las belleza femenina y sensual de nuestra ciudad, con su aire de destino amoroso y la cadencia atrapante de su río y de su tango. Un placer leerte, querido Ariel.

    Besos!

    Fer

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    1. Quise, de algún modo, estampar la naturaleza femenina, darle sensualidad a nuestra ciudad, personificándola en ese modo. Y avanzar un poco más, con un poco de fantasía y darle poderes para enamorar a las mujeres que aquí vienen a visitarnos.
      No sabés como te agradezco que me digas que te gustó el relato, es un placer que vengas por aquí.
      Te mando un beso, Fer!
      Ariel

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  10. Que bello texto Ariel. Mientras leía iba imaginando la ciudad que describes tan bella y misteriosa y ese final del amor que se reencuentra al compás d un tango es sublime. Felicitaciones muy buena entrada.

    mariarosa

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    1. Muchas gracias María Rosa por tu gratificante comentario. Al dejar librada tu imaginación le has hecho un regalo al relato porque te ha despertado esas hermosas sensaciones. Es un placer que hayas venido hasta aquí.
      Te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  11. Qué bello relato, Ariel. Es muy bonito ver el amor que sientes por la ciudad de Buenos Aires, que nunca he visitado, y que tus textos invitan a hacer una y otra vez. Espero poder ir algún día. Me gusta ese cariño con el que retratas a la protagonista (a las dos protagonistas), y ese aire seductor y fascinante que desprende el relato. Una voluptuosidad que comparten tanto la mujer como la ciudad. Embelesada es la palabra.
    Gracias de nuevo por estos regalos.

    Te mando un fuerte abrazo.

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    1. ¡Y qué bello comentario Ziortza! Sí, como tu dices, traté de que se hicieran presentes el amor, la seducción, la mujer, y la personificación de la ciudad como mujer, como para potenciar el aspecto femenino de la pequeña historia. Y lo he contado en esa endiablada segunda persona porque quise que la voz narradora acerque más el personaje al lector. Muchas gracias por estar siempre aquí, por dejarme tan bonitos elogios, y por esa hermosa palabra que tanto me gusta: embelesada.
      Un fuerte abrazo para ti, de mi parte.
      Ariel

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  12. Bellísimo y sensual relato, Ariel. La mujer que vuelve como reza ese tango de Gardel. Usas las descripciones de tal forma que haces que casi se visualicen las escenas y que hasta se sienta la fragancia del perfume. Me ha gustado muchísimo.

    Un beso

    Pd: He tardado en venir a tu "casa" porque he estado de vacaciones y, a la vuelta, Blogger no me mostraba las actualizaciones de vuestros blogs ;-(

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    1. Muchas gracias por tu visita, eres muy generosa, me agrada que recuerdes a Carlos Gardel, cuando escribía el relato he pensado en él ¿me crees? También quiero agradecerte que hayas puesto tu sensibilidad a disposición de la lectura para poder percibir esas sensaciones que describes. Chelo, tómate tu tiempo para venir aquí, sabes que eres bienvenida y que yo siempre estaré atento a tu visita, cuando puedas hacerla, que aquí, en este sitio, no existen las prisas. Espero que hayas superado el problema de tu blog.
      Un beso.
      Ariel

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  13. Precioso el homenaje que le rindes a tu ciudad Buenos Aires, y al mismo tiempo al género femenino, en un baile constante entre ambas perlado de hermosas palabras. Se te nota sentimiento en lo que escribes Ariel, se nota que los dos elementos que conjugan este relato son importantes para tí, y ese sentimiento se transmite al texto y de ahí a tus lectores. Es un placer leer escritos donde se ve el alma del autor casi desnuda, mostrándose de esa manera tan descarnada. Mis felicitaciones. Un abrazo.

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    1. Bueno, es gratamente importante lo que dices, Jorge. Es un enorme halago que tu buen ojo vea con agrado el sentimiento que le pongo a los relatos, que pueden y seguramente tienen cosas para corregir, pero puedo asegurarte que le pongo empeño y sobre todo trato de colocar en ellos sentimientos con sinceridad y que tengan un significado importante para mi. Es un placer que te pases a leerlos.
      Un gran abrazo.
      Ariel

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