jueves, 23 de noviembre de 2017

El vuelo de las gaviotas

   Desde el día anterior sucedían desgracias en este pueblo olvidado del mundo, arrinconado en la costa del océano. La aldea contaba con solo cuatro casas, cinco con la tapera del loco.
   José era un joven pescador que vivía en la austera cabaña acurrucada en las dunas de la playa. Cuando sus padres murieron, hace diez inviernos atrás, la ausencia le fue vaciando el espíritu, y no pudo escapar del abrazo de la tristeza. Partía cada tanto con el bote, mar adentro, buscando el tiburón, decidido a enfrentar tres soledades, la suya propia, la del agua infinita donde flotaba, y la de la inmensa bóveda celeste que con los labios de aire dibujaba el círculo perfecto del horizonte marino.
   Desplazó con un dedo la cortina, se agachó un poco y acercó la cara contra el vidrio. Miró hacia la playa. La claridad era incipiente y el espacio un tanto vacío, porque no vio pájaros, lo cual señalaba un mal augurio. Observó el otro extremo de la franja de arena lisa y vio con congoja los cuerpos de las primeras gaviotas muertas, más allá de donde se encontraba la extraña muchacha.
   Se preguntó quién era esa desconocida, tan hermosa, y qué hacía en este caserío perdido. Estaba sentada en una saliente de las ruinas del antiguo espigón, con las piernas colgando al vacío y mirando extasiada el amanecer en el mar, como meditando acerca de la maldición que se había desatado sobre el pueblo. 
   José se puso el sombrero, tomó con una mano la caja de anzuelos y se dirigió hacia la puerta. Llevaba la escopeta en bandolera. Ayer había presenciado dos funerales, las sombras grises debajo de sus ojos delataban la noche de insomnio. 
   Bajó a controlar la caña que había dejado clavada por el mango, en la playa, un par de horas antes, cuando todo era oscuridad y en el cielo aún brillaban las estrellas. Ni bien llegó a la orilla vio a la mujer sentada en la piedra blanca, el asombro lo detuvo, era espléndida, el naciente resplandor dorado del amanecer aumentaba su encanto. Lo ganó una certeza: un ángel de la guarda se había posado en la precariedad del poblado rústico esparcido por estas dunas desérticas. La figura se recortaba contra el firmamento como un ave con las alas desplegadas y tuvo el presentimiento, ni bien la vio, de que ella había llegado para aliviar el desasosiego y la pesadilla derramada sobre la aldea.
   Se acercó, todavía deslumbrado por la fascinación, y no pudo impedir el impulso de hablarle, probando con una frase tosca de su lenguaje oxidado por el desuso.
   —Los ángeles no vienen al amanecer.
   —Depende.
   —¿De qué?
   —De la urgencia... Hace rato que te espero.
   Ella tenía una voz cálida y una sonrisa tierna. Él notó una especie de temblor leve en el viento, un trazo delicado dibujaba manchas singulares con las hilachas de las nubes. Entonces, le preguntó.
   —¿Nos conocemos?
   Pero no obtuvo respuesta. La silueta femenina lo embriagaba, poseía un halo de sabiduría misteriosa. Pensó en la orientación perfecta del vuelo de las gaviotas para dar con los bancos de pejerreyes. Sintió vergüenza. Bajó la cabeza con el sombrero en la mano, raspó un poco de arena con el botín derecho, y alzó de nuevo el rostro. Iba a decir algo y ella se adelantó. 
   —¿Sabés por qué murieron tus vecinos?
   —No.
   —Porque soy la que viene a calmar la tristeza de los hombres solitarios. Y esa felicidad eterna tiene el precio de la vida.
   José percibió estas últimas palabras como el peso de una lápida, le helaron la sangre como astillas de nieve. Se sintió aludido. Por primera vez experimentó el peligro, la joven decía la verdad, la soledad ensombrecía con un hondo pesar los rostros de los fallecidos en la víspera. Y él padecía la misma melancolía que los atormentados por el mismo mal. Entonces balbuceó afirmando una certeza.
   —Eso quiere decir que venís por mí.
   Y abrumado por la situación extraña, le preguntó si su presencia tenía relación con el alejamiento de las gaviotas.
   —Cuando vengo se asustan… o se van de acá… o se mueren.
   José se sentó, o, mejor dicho, se dejó caer en la arena, apoyando la espalda sobre la pared de conchilla de la barranca. Estaba abatido. El globo del sol era una medialuna roja, flotaba como una boya sacando la cabeza del agua. Amanecía. 
   La mujer se paró en la roca, había llegado el momento. El muchacho advirtió un tironeo, algo invisible lo arrastraba por la playa, atrayéndolo hacia ella. Quiso darse vuelta, girar el cuerpo en un esfuerzo final para tomar la escopeta en un ademán torpe, sin sentido, porque todo lo que se podía matar estaba casi muerto. Pero no pudo. 
   José sintió la falta de aire y se dispuso a esperar el final. Su cuerpo se deslizaba, dejando una huella ancha, con destino a la piedra donde se erguía la muchacha.
   Lo último que vio fueron las dos líneas fundamentales, la caña vertical, una fisura del ambiente separando al mar del territorio, y el borde del cielo por debajo de la esfera incandescente, despegando su tangencia fatal, marcando la hora de la muerte.
   A media mañana una vecina vio el bote cabeceando, la tanza de pescar inmóvil y al muchacho muerto, tendido en la orilla boca arriba. La cara tenía una expresión agradable, casi una sonrisa, un semblante desconocido en la vida gris y opaca del joven. La mujer se acercó, le puso una mano sobre el pecho y se llevó la otra a la boca para tapar la mueca del miedo. Ayer había visto el mismo gesto en las otras muertes. Un pensamiento fugaz se cruzó por delante de sus ojos. Lo despejó de su mente de inmediato y miró hacia arriba buscando algo incierto. 
   La aldea de pescadores estaba condenada a esta desgracia que se llevaba a los varones, y ella sospechaba que era el destino implacable reservado a los solitarios. 
   Un poco más tarde comenzaron a llegar las gaviotas.

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62 comentarios:

  1. Qué relato bien contado y delicioso, a pesar de la tristeza que irradia.
    Respira la sensibilidad inherente del autor. Es imposible escribir de esta manera sin ser sensitivo.
    Cada leve gesto del joven pescador (como el desplazar con un dedo la cortina), cada sutil cambio en el ambiente, los cuerpecillos de las gaviotas muertas, la belleza del ángel de la muerte, el cabeceo de la barca, la vuelta de las gaviotas y el final estremecedor... todo ello habla del buen hacer del escritor Ariel.

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    1. Hay tanto misterio en la lectura de un texto. Pienso en la enorme cantidad de vacíos que dejamos librados a la interpretación de los ojos que bajan la mirada hacia el papel, en los detalles que no mencionamos, en las figuras que dejamos dibujadas con trazos sugerentes pero imprecisos, y, sin embargo, aquí aparece tu mirada que se apropia de la historia y me la cuenta de una manera deliciosa, tanto, que me quedo extasiado un rato largo leyendo tu hermoso comentario.
      Ariel

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  2. Creo que reconocería tu estilo de entre decenas de relatos anónimos. Eso demuestra tu personalidad como autor. En este relato que habla de soledad, de esa figura, tal vez la Muerte, que acude a ponerle remedio. Puesto que una vida gris, sin sentimientos para con los demás, es una vida desperdiciada. Como dice Tara, todo el relato nos evoca imágenes para mostrarnos esa idea. Fantástico relato, Raúl. Un abrazo!

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    1. Quizás coincidas conmigo, David. Es la gracia que nos concede el ejercicio literario del lenguaje escrito. De este lado he propuesto una fantasía sobre la soledad y la muerte, concebida vaya a saber por qué locura interior que ha pasado por mi cabeza. Y al otro lado apareces tú leyendo, compartiendo con exactitud lo que he querido expresar, y se produce el milagro de la aceptación, de la coincidencia, el misterio de ese puente de la imaginación.
      Un abrazo, David.
      Ariel

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  3. realmente encantador y triste , muy triste...

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    1. Es verdad, ha salido un relato triste, Marcela, porque la soledad es un cúmulo inevitable de ausencias interiores o exteriores. Pero quise proponer el trueque de la vida por la felicidad eterna para esos seres solitarios, para compensar sus pesares.

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  4. Me ha impresionado cómo se funden las tres soledades: la de José, la del agua infinita y la de la bóveda celeste. Es como si quisieras mostrarnos la inmensidad de ese sentimiento tan devastador. Me gusta el retrato que haces de la muerte, como una mujer hermosa que atrae a los solitarios y los llena de promesas pero que hace huir a las gaviotas. Es una imagen bellísima.
    Echaba de menos tus letras tan sensibles y delicadas.
    Un beso y mis felicitaciones

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    1. Sí, tal cual Ana, esa figura retórica la puse para expresar la soledad, ese sentimiento al que tú te refieres, y que por cierto es tan devastador. Respecto de la personificación de esa muerte que viene a redimir a los solitarios, la he puesto en la figura de una mujer porque me pareció que denotaría mejor la belleza y la caridad de la promesa de felicidad.
      No sé si has visto el relato anterior "Ella ha venido a pensar esta noche", ha recibido un premio, y lo han leído en la radio, cosa que me ha puesto muy, pero muy contento. Es la primera vez que me pasa. Lo puedes escuchar en el minuto 47, aproximadamente, en este enlace: https://www.ivoox.com/radio-pasion-letras-3-audios-mp3_rf_21989914_1.html
      Es muy lindo todo lo que dices en tu comentario, y todos los elogios que le pones al relato, te lo agradezco mucho.
      Un beso.
      Ariel

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  5. Un relato excelente, Ariel. Parece que estuviéramos en sintonía y se nos hubiera dado a los dos por las playas solitarias.
    Vengo de leerte el relato de Epecuén.
    Me gusta lo afirmado que estás en la reflexión y en la poesía, con un halo misterioso que abarca todos los sentimientos y los va liberando paulatinamente frente a los ojos del lector.

    Muy buen relato, amigo.

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    1. Sí, Simón, vos sabés que yo creo en que ese tipo de experiencias que muchos no podemos explicar y que llamamos casualidades por darle un nombre nomas, deben tener un motivo que, por supuesto, no conozco. Pero suceden, aparentemente sin causa. Fijate vos lo de las playas.
      Ya que estamos te quiero decir que tu "Voz de luz" me fascinó, ese manejo del lenguaje, esas metáforas originales, en fin una joya.
      Me alegra que te haya gustado "Estatuas de sal". Y bueno, te agradezco lo que me decís de este relato. Yo no soy de los que tienen una producción pareja, ni en cantidad ni en calidad, y publico con muchas dudas, siempre. Esta es una de las razones por las cuales valoro tu lectura. Tenés una sensibilidad de lector de primer nivel, el semántico, como decía Umberto Eco, pero además del de segundo nivel, es decir el semiótico o estético, o dicho de otro modo como el lector cero de los correctores, no solo ortotipográficos, sino de estilo. Y además te gusta, me doy cuenta por los comentarios que hacés, porque los hacés desde la sinceridad de enseñar. Y eso está muy bueno, Simón.
      Disculpame que me vaya por las ramas, lo que sucede es que cuando estoy en el blog, es como que estoy en el living de mi casa, recibiendo a los amigos, no sé, como que estoy más relajado y con ganas de charlar.
      Un abrazo, amigo Simón.
      Ariel

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  6. E'molto bello questo racconto, essendo io una persona che ama e vive la solitudine, ma non come motivo di tristezza, ma come momento di riflessione tu sei riuscito ad esprimere in maniera ineccepibile questa sensazione. Grazie per essere passato da me è davvero un piacere, come lo è leggere i tuoi racconti e scusami se utilizzando il traduttore a volte perdo un po del senso che si da al testo. Un abbraccio

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    1. Muchas gracias por todo lo que dices, angeloblu. Tu comentario me despierta las más lindas emociones. Yo soy de las personas que escriben desde y para el corazón, seguro que lo habrás notado. Es verdad que el traductor deja indefinidos algunos matices del texto. A pesar de eso es una herramienta muy útil que nos permite comunicarnos. Yo entiendo el italiano pero lo escribo muy mal, por eso los comentarios en tu blog los hago en español. Adoro tu idioma, cuando leo en italiano tengo la sensación de que estoy escuchando música. Por eso estoy muy entusiasmado de haberte encontrado en este amplio mundo de Internet. Un gran abrazo desde Buenos Aires.
      Ariel

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  7. He leído con mucho interés esta historia. Me trajo algunas reminiscencias de García Márquez. Ese pueblo fantasmal de pescadores tiene algo suyo. Creo que en tu caso la personificación de la muerte es tan magnífica como los lacónicos y acertados diálogos. Uno casi nunca la elige. Simplemente llega. Aunque pienso que para un pescador no está demasiado mal morir en el mar. La alegoría de la muerte de gente solitaria puede tener varias interpretaciones. No solo la soledad nos convierte en muertos en vida. A veces es la vejez, o la falta de amor o simplemente un existir sin sentido, sin proyectos ni esperanza; un limbo. Muy buen trabajo Ariel. Ya ves, esta vez no recurriste a la prosa poética y sin embargo el relato tiene (de sobra) poesía.

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    1. Es verdad, uno no elige el momento ni las circunstancias en las cuales la muerte lo va a venir a buscar, a veces imagina que puede estar próxima, cuando la vejez avanza por ejemplo. La soledad, tal vez por experiencia de vida, es una de las facetas de nuestros sentimientos que más me interesa indagar, y lo hago desde el lugar que más me seduce, que es cuando se me ocurre la posibilidad de que de algún modo se puede salir de ella, aunque sea perdiendo la vida. Néstor, te agradezco mucho el comentario, vos me conocés lo suficiente como para saber de mi búsqueda en las diferentes formas de narrar, es muy, pero muy valiosa tu mirada, y me hace mucho bien, te lo aseguro. Un gran abrazo.
      Ariel

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    1. Muchas gracias por los halagos. Te mando un gran saludo, Marta.
      Ariel

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  9. Me encantan tus relatos Ariel, con ese costumbrismo tan especial e intenso que solo tú sabes imprimir a tus escritos, con esa profundidad que adquieren tus personajes y con el "dramatismo tranquilo" que invade cada uno de los renglones y es que "es el precio que los solitarios tienen que pagar por la felicidad eterna"

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    1. No sabes, Norte, como me alegran tus palabras, porque sabes ver cosas que van más allá de lo que aparece escrito, y es notable, como me enriquece ese modo que tienes de comentar, como por ejemplo el hincapié que haces sobre el costumbrismo y el precio de la soledad que no es ni más ni menos que el corazón del relato.
      Ariel

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  10. Un gran relato, Raúl, escrito con mucha pericia y con un gran estilo narrativo. Has logrado hacer visible la historia, con esa descripción del lugar y de los personajes tan minuciosa.
    Es triste que la soledad se vea "recompensada" con la muerte. El aparente ángel de la guarda no era más que el ángel exterminador de soledades y las gaviotas parecen ser los únicos seres que conocen sus verdaderas intenciones.
    Que tengas muchas suerte en el concurso del Tintero de Oro.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por tu acertada lectura, Josep, y, por supuesto, por la valoración que haces de el texto. La soledad es uno de los temas que más me interesa desarrollar, aparece en muchos de mis escritos, y seguirá apareciendo, seguramente, ya sea como tema central o como mancha temática, me parece de una magnitud humana tan grande que nunca termina de proporcionarme algún lugar desde dónde contarla.
      Muchas gracias por tus buenos deseos. Otro abrazo para ti.
      Ariel

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  11. Hola Ariel, bonito y triste relato, la tristeza que impregna el texto no se hace molesta, sencillamente es y cada cual intenta sobrellevarla como ese solitario pescador.

    La soledad y la tristeza son un duo que con frecuencia baila canciones nostálgicas, con pesar lleva el pescador su desconsuelo y con aceptación esa visita de la muerte.

    Me han gustado los sutiles detalles que impregnan el texto y que nos trasladan a esa aldea solitaria. Me quedan dudas si para José no acaba siendo una buena salida dejarse llevar por ella.

    Saludos y mucha suerte con este gran relato.

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    1. Es verdad lo que dices, Conxita, en muchas personas aparece ese dúo porque la soledad, en sus dos variantes, esto es tanto la falta de compañía, como la más intensa, la que nos que nos vacía por completo el alma por dentro, derivan al dolor emocional de la tristeza. Yo creo que José gana en el trueque que le impone el ángel de la muerte, aunque por instinto se resista en el momento dramático en que tiene que dejar la vida. De todos modos el lector es el que decide la interpretación que le sugiere el relato.
      Muchas gracias por tu visita y, lo mismo para ti, que tengas mucha suerte con tu relato. Un gran saludo.
      Ariel

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  12. Hola Ariel,
    Es muy bonito porque tu haces que las letras fluyan en armonía y nos regalas preciosas imágenes, pero la historia es tristísima. Se palpa esa soledad de la que todo el mundo huye, y al terminar el relato me queda sobrevolando una pregunta, ¿Es decisión de otro o de él mismo?
    Te deseo mucha suerte, amigo.
    Un beso.

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    1. Hola Irene.
      En principio te diría que José es sorprendido por la muerte, no se cuenta quién decide enviar a esa emisaria, o si es ella misma la que tiene el mandato de llevarse a los solitarios. Pero, como tú sabes, el lector siempre termina interpretando el texto, y, tal vez, tú tengas la respuesta a la pregunta que te ha quedado en suspenso.
      Yo también te deseo mucha suerte en el concurso.
      Un beso.
      Ariel

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  13. Hola Ariel, tu texto es triste pero a la vez encantandor. Aunque el protagonista siente miedo, has presentado una muerte muy diferente de la que estamos acostumbrados (vieja, vestida de negro, con guadaña,...).

    Mucha suerte en el concurso

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    1. Hola Beatriz, me alegra mucho que te haya encantado el texto, es un placer que hayas venido al blog. He preferido que la muerte tenga aspecto más humano y que la encarne una mujer para salirme de lo usual, espero que haya quedado bien.
      Te mando un gran saludo y te deseo la mejor de las suertes para el concurso.
      Ariel

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  14. Hola Ariel, paso por tu relato y me quedo en él, en esa playa con el muchacho y con...ella puedo ver todo como si a una butaca me hubiera pegado. " Los ángeles no vienen al amanecer" Esa soledad que tanto daño hace, porque en el fondo se desea morir y en la orilla queda el cuerpo para que otros lo arrastren, el resto ya estaba muerto potente frase "todo lo que se podía matar estaba casi muerto". Ni ese escenario adornado (el mar, el sol, la playa, el arte de pescar, esos pejerreyes -que tan familiares me resultan- con sus plateadas escamas) son capaces de esconder toda la tristeza que desprende la historia. Un abrazo

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    1. Hola Emerencia. Es muy bonito tu comentario, no sabes que alegría me produce que lo hayas leído desde el sentimiento. Es muy lindo saber cuáles son los detalles, o los recursos, o las figuras literarias que he utilizado, y que de algún modo le llegan al lector. Me pone muy orgulloso cuando dices que te has quedado pegada a la butaca porque entiendo que he cumplido el objetivo que siempre persigo cuando escribo algo, y es colocarme en el corazón de los personajes para poder trasmitir con la mejor claridad sus emociones. Un gran abrazo y muchas gracias por pasar por aquí.
      Ariel

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  15. Hola Raúl Ariel.Me gusta este relato en su conjunto, pero tengo sentimientos contradictorios como lector empedernido y algo tiquismiquis.
    Con tu permiso te comento alguna cosa. Como autor en clave romántica y poética recurres al narrador omnisciente en pasado (con matices). Es un buen recurso porque de una forma rápida el lector entra de lleno en ese contexto. Sin embargo aparecen algunas irregularidades que como arenillas en los zapatos incomodan un poco la satisfacción de deslizarse por una escritura agradable. Voy allá:
    1 - "...las sombras grises debajo de sus ojos delataban la noche de insomnio." Aquí el narrador deja de ser omnisciente y pasa a ser narrador testigo perdiendo la omnisciencia de forma no explicada. Necesita deducir el insomnio por las ojeras
    2 - Hay una escopeta que primero aparece en bandolera, después se supone que molesta en la espalda cuando es arrastrado, pero al lector entregado a la poesía del relato le resulta incómoda (Ya sabes aquello del arma de Chéjov : "cada elemento en la narración debe ser necesario e irremplazable, o de lo contrario debe ser eliminado").
    3 -De la frase, "Los ángeles no vienen al amanecer", se puede decir cualquier cosa bella excepto que sea " tosca de... lenguaje oxidado por el desuso". Parece que aquí el narrador omnisciente fue sustituido por el "autor" para encajar una frase hermosa.

    4 - "hace diez inviernos atrás" . El verbo hacer en este caso funciona como impersonal (sin sujeto) por eso se conjuga en tercera persona del singular como muy bien "haces". Pero resulta redundante el uso del adverbio «atrás» en frases en las que «hacer» encabeza un complemento temporal. Podría evitarse la redundancia eliminando el adverbio o el verbo, así: «hace diez años...» o «diez años atrás».
    En resumen, querido amigo , me ha gustado el relato, es evocador con garra, con melancolía y sentimiento,por eso me permití hacer estos comentarios como lector al que le entusiasmó tu trabajo.
    Nada de lo anterior es óbice para que tengas todo el merecimiento en el concurso.
    Un abrazo

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    1. Don, muchas gracias por tu detallado comentario. Te lo agradezco porque lo haces desde la perspectiva de un lector avezado y entendido en la lides literarias. Pero sobre todo con mucho respecto y delicadeza. Y, me pone contento, por supuesto, porque para ello no has leído el texto a la ligera.
      Me agrada que vengas aquí porque tienes una mirada de lector cero, y eso es muy bueno y, lo mejor de todo, es que me digas que te ha gustado el relato, que tiene garra y sentimiento. Eso me llena de orgullo.
      Te mando un gran abrazo, muchas gracias por pasar por aquí.
      Ariel

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  16. Hola Ariel,¡un precioso relato! sensible y nostálgico. Muy bien narrado. Me ha gustado mucho.¡¡Saludos!!

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    1. Hola Mirta!
      No sabés qué sensación tan agradable que me dio ver tu comentario, tan claro, perfecto, y acomodado en el lugar correcto.
      Me alegra muchísimo que te haya gustado el relato. Te doy la bienvenida a mi blog. Sentíte como si estuvieses en tu casa.
      Un beso y te deseo la mejor de las suertes en el concurso del tintero.
      Ariel

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  17. Hola R, Ariel desconocía tu forma de escribir, y tengo que felicitarte por lo bien que detallas las situaciones y los personajes. La historia es enternecedora a la vez que terrorífica.
    Saludos
    Puri

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    1. Muchas gracias, Puri, por tus felicitaciones y tu comentario. Te mando muchos saludos.
      Ariel

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  18. Nos pones frente a frente con la muerte y el sentido de la vida, una muerte castigadora que viene a cobrarse su precio por haber desperdiciado la existencia en naderías y tristezas, una muerte que aleja hasta a las gaviotas, la vida que se escapa en cuanto ella hace acto de presencia. Y sin embargo una muerte bella, que cobra vida en carne de mujer, hermosa e incluso deseable. De nuevo el realismo mágico se hace patente en tu obra y la figura femenina cobra un especial protagonismo. Un abrazo Ariel.

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    1. Como tú dices, Jorge, aparecen aquí las preocupaciones que me llevan a escribir, las que una y otra vez me mueven a hacerlo.
      Hay un autor argentino, uno de mis preferidos, que suele decir que todos los escritores escriben solo sobre cuatro temas: el amor, Dios, la muerte y el sentido de la vida. Aunque yo no me puedo colocar a su altura, o al menos a la la altura de lo que él llama un escritor, no dejo de coincidir con su pensamiento porque a grandes trazos me parece que la Literatura de ficción transita y ha transitado por esos senderos.
      Me alegra sobremanera este hermoso comentario que me haces llegar, esta descripción resumida del relato, que leo con tanto beneplácito. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  19. Hola, Raúl Ariel. Me ha parecido muy original tu relato, mezclando soledad, melancolía y hasta belleza en la representación de la Dama (Blanca, Negra, ¡qué más da...!) que, en todo caso, cumple con su misión de manera inexorable.
    Te felicito y agradezco que lo hayas compartido, y te deseo suerte en el concurso.
    Un abrazo.

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    1. Hola Patxi. Es una gran alegría que te hayas llegado hasta aquí y, por supuesto, es un placer compartir el relato contigo. Es muy halagador, desde ya, que me hagas saber que has visto originalidad en el mismo.
      Te mando un gran abrazo, y también, mucha suerte en el concurso.
      Ariel

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  20. ¡Hola Ariel! Yo que ya conozco un poquito tu forma de escribir te diré que me parece bellísimo el relato que presentas al concurso. Es "muy tuyo" dar esas pinceladas de nostalgia y encerrar un sentimiento en el fondo de la historia, en este caso la soledad.
    Precioso el párrafo que dice que la caña vertical que separaba el mar del territorio marcaba la hora de la muerte.

    Te deseo mucha suerte en el concurso.
    Un beso

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    1. Chelo, eres un encanto de persona, no te imaginas qué bien suena a mis oídos, al leer tu comentario en voz alta, cuando dices que este relato es muy mío. Y, por supuesto, me siento muy halagado por los elogios que le pones, sobre todo esa belleza que vez en él. Eres muy una escritora muy generosa y muy sensible, de esas que no se encuentran "todos los días".
      Muchas gracias por pasar por aquí, como siempre, para dejar tu bonita huella. Yo también te deseo mucha suerte en el concurso.
      Un beso.
      Ariel

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  21. Precioso y triste relato, Ariel. Todos los elementos que has usado (mar, playa, acantilado, pescador, amanecer,...), todos evocan y nutren a una misma tristeza, por lo que no me parece extraño que aparezca esa mujer que se lleva a los hombres solitarios.
    Mucha suerte en el concurso. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Bruno, por haberme dejado este comentario y por los elogios que le pones. Me hace sentir muy bien viniendo de ti.
      Muchas gracias por tus buenos deseos. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  22. Qué preciosidad de texto, Ariel. Tenemos la idea de que la muerte siempre es un castigo, una pérdida, pero tú hoy en tu texto la has convertido en un bálsamo para los que padecen la condena de una existencia triste y solitaria. Como siempre, tu relato está lleno de escenas hermosísimas que cautivan y embelesan, aparte de un argumento muy original. ¡Me ha encantado!

    Un fuerte abrazo y mucha suerte en el concurso del Tintero :)

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    1. La soledad de las personas es un padecimiento atroz que en algunos casos llega a castigar sus vidas con síntomas terribles como la melancolía profunda. Quise por medio de esta historia sacarlos de esta situación por medio de la magia de la literatura. Me alegra mucho, Julia, que te hayan gustado las escenas, muchos escritores piensan que sin no tiene contexto, el relato es solo es una cáscara vacía, que puede estar bien escrita, pero nunca tendrá un contorno definido que la ponga en evidencia. Por eso es tan lindo, para mí, tu comentario.
      Mucha suerte, también, para ti, en el concurso. Un beso.
      Ariel

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  23. Raul Ariel, el hombre , la playa, la soledad todo del relato rezuma tristeza. Has hecho de un ser solitario que muera con esa alegría de ver una joven hermosa. La playa es un ambiente que deja que la naturaleza solitaria se deja abandono de las gaviotas hasta que la muerte se lleva a ese hombre solitario la vida de las gaviotas vuelve a aparecer. 'Suerte en el relato! Un abrazo

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    1. Es verdad, Mamem, la soledad que padece el personaje, la interna que es tan grande como un universo y la externa, la falta de familia, un pueblo desmembrado al borde del mar, su oficio de pescador tan alejado de lo mundano, lleva necesariamente a que se cuele la tristeza en el relato. Te prometo seguir la historia de felicidad develando lo que le sucede luego de esta muerte redentora.
      Muchas gracias por tus buenos deseos. Suerte para ti también.
      Un abrazo.
      Ariel

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  24. Hola R. Ariel. Es un relato atrayente y atrapante. Con frases muy buenas y un devenir impecable y ágil. Me encantó luego de leer los relatos que te preceden para el concurso, esa forma de hablar de "vos" (soy de otro lado del Río de la Plata). Me encantó, tiene mucha poesía y melancolía. Un abrazo y suerte en el concurso.

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    1. Hola Vivian, es muy lindo saber que viniste a leer el relato desde el otro lado de este río que más que separarnos nos une, no es muy común que eso suceda y me pone muy contento, te agradezco "pila". Muchas gracias por tus elogios. Mucha suerte para vos también en le concurso.
      Ariel

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  25. Hola Ariel.

    Tu relato me ha sumergido de lleno en ese mundo que has creado. He podido sentir, oler y hasta respirar la brisa del mar. ¡Qué bueno!

    Sencillamente, me ha encantado.

    Suerte en el tintero.

    Un abrazo.

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    1. Hola Jean. Muchas gracias por tus palabras, me alegra mucho que hayas disfrutado el relato.
      Mucha suerte en el concurso.
      Ariel

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  26. Aunque la muerte adopte tan bella forma, la historia resulta triste. pronto el pueblo se quedará sin hombres solitarios.
    Muy hermoso el ambiente que has creado con tu relato. Muy marinero.
    Suerte en el concurso.
    Un beso.

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    1. Hay una especie de purga, de calamidad que se hace presente, de vez en cuando, sobre esta aldea de pescadores dejados de la mano de Dios, vaya uno a saber porqué. Son pocas casas, pero quedan en ellas algunos que no sufren de soledad, como el loco, que algún día aparecerá en otro cuento como el flautista Ziur.
      Muchas gracias por pasar por aquí, Rosa, es muy halagador.
      Un beso.
      Ariel

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  27. Hola Ariel! La verdad es que en más de una ocasión, la muerte se concentra en una pequeña zona y un breve intervalo de tiempo. Mis padres son de un pueblo muy pequeño en el que dicen que si alguien muere en lunes, esa semana fallecerán dos personas más. Parecen bobadas, pero a menudo se cumple.
    Un abrazo.

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    1. Así es, David, a veces escuchamos o vemos cosas que parecen tonterías, nos quedan dando vueltas por la cabeza, y en algún momento, quedan decantadas en la trama de algún cuento. Tal vez la profecía de ese pueblo se haga presente en alguno de los tuyos. Un abrazo.
      Ariel

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  28. Hola R. Ariel!!
    Qué cuento tan bien logrado, este particular visión de la muerte enmarcada en este paisaje marino, creas unas imágenes y atmósferas muy al estilo romántico. Una narración fluida y atractiva donde la muerte y el morir son una bello bálsamo.
    Un placer leerte
    Suerte en el concurso!!

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    1. Hola Diana!
      Muchas gracias por pasar por aquí y dejarme tu comentario. Así es, he querido presentar a la muerte como liberadora de soledad en contraposición a la muerte real que todos conocemos. Te mando muchos cariños y mucha suerte para ti en el concurso.
      Ariel

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  29. Hola, amigo Raúl, hacía tiempo que no te leía y quiero agradecerte por volver a estar en mi rinconcito, ya te respondí el otro día, diciendo que lo importante es estar cuando se puede, pero sobre todo, en el momento en que se está para poder disfrutar en ese momento, como ahora mismo he disfrutado con tu relato, que me ha encantado, es divino, aunque esté envuelto en tristeza y soledad.

    Me encantan los escenarios donde hay mar, imagino las escenas, y allá me llevan observando ese entorno y puedo ver esa muchacha mirando embelesada el mar y José acercándose a ella.

    Me ha encantado tu expresión ***La figura se recortaba contra el firmamento como un ave con las alas desplegadas*** qué bello lo plasmas, con cuanta dulzura, amigo mío.

    Y se siente esa voz cálida y esa sonrisa tierna, así como esa falta de aire de José.

    Me parece divina la frase cuando dices lo de las dos líneas fundamentales *** la caña vertical, una fisura del ambiente separando al mar del territorio, y el borde del cielo por debajo de la esfera incandescente, despegando su tangencia fatal, marcando la hora de la muerte*** es majestuosa.

    Un deleite leerte, en esta maestría de relato, un placer quedarme entre tus renglones sintiendo las gaviotas cómo van llegando desde tus letras.

    Besos enormes y feliz tarde.

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    1. Soy yo, María, quien debe agradecer que existas tú y tu rinconcito, como lo llamas, porque de veras es un placer para mí que me recibas para poder dejar allí alguna frase, debajo de tus magníficos poemas plenos de latidos, y para admirar la estética de las imágenes con que los adornas.
      A pesar de que no soy constante en las visitas debo decirte que es uno de los sitios a los que vuelvo, inexorablemente, porque es tan cálido como un nido, porque es tan acogedor como tus palabras. En este firmamento nos vamos encontrando las personas de sensibilidades afines, como me pasa a mí contigo, y vamos generando vínculos invisibles que, ojalá, nunca se pierdan sino que se conserven para siempre.
      Es tan agradable tu comentario que todo lo que expresas acerca del relato me acaricia el alma, porque utilizas el mismo pincel con el que dibujas tus versos. Es muy lindo, María, y te agradezco muchísimo que me digas todo lo que te ha gustado de él.
      Me he emocionado cuando vi que había llegado el aviso de tu visita de hoy, me ha alegrado el día.
      Te mando un beso.
      Ariel

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  30. Has realizado un relato estupendo, R. Ariel. Has descrito con precisión el entorno para crear un ambiente acorde a los sentimientos del personaje. La verdad es que nos transportas con tu personaje a esa playa. Como eje ese sentimiento de soledad y tristeza que aleja de la vida y acelera la cita con la muerte.
    Mucha suerte en el concurso. Abrazos.

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    1. Hola Lara, muchas gracias por tus elogios. Es muy importante lo que dices porque estoy convencido de la importancia que tiene el contexto para el personaje, o para los sentimientos del personaje, o, si quieres, para lo que quiero contar. Creo que cualquier historia se debilita sin ese soporte que lo rodea, hasta el punto que, si desaparece, el núcleo queda tan desguarnecido, que puede transformarse solo en una cáscara vacía, por eso me ha gustado tanto tu mirada.
      Te mando también, un abrazo afectuoso, y mucha suerte para el concurso.
      Ariel

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  31. Precioso en su tristeza,Ariel. Definitivamente te quedó, como sueles hacer casi siempre, un relato muy poético que mira por donde, caza a la perfección con la soledad que castiga a los hombres del pueblo.

    Bueno,como llevo mucho tiempo sin visitarte voy a ponerme un poco al día.

    Abrazo navideño.

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    1. Muchas gracias, Jonh, menudo halago el adjetivo "poético" viniendo de quien viene, un verdadero placer. Es verdad, hace tiempo que el blog estaba extrañando tu presencia, me has dado una gran alegría dejando tu comentario.
      Te mando un gran abrazo y te deseo una muy ¡feliz Navidad!
      Ariel

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